Ayer se realizó la segunda jornada de Expoagro 2008, que bajo un sol brillante recibió en sus pasillos a más de 48.400 visitantes ávidos de conocer las últimas novedades para el sector agropecuario en materia de maquinaria, insumos y management. Además, la jornada se destacó por las numerosas visitas polÃticas (se vieron gobernadores, diputados y ministros de la Producción de varias provincias, de lo que se informa en la página 4) y por la presencia de dirigentes de entidades de la producción.
Pero quizá lo que dio la nota exótica en la muestra fue la presencia de numerosas delegaciones de productores extranjeros. Brasileños, uruguayos, bolivianos, peruanos, italianos, norteamericanos, australianos, rusos y ucranianos inundaron los stands con sus inquietudes sobre las formas de producción argentina y buscaron oportunidades de negocios. Al ser consultados, dieron un veredicto unánime sobre la razón del interés extranjero en conocer Expoagro: “Ustedes son lÃderes en producción agropecuaria y tienen una expertise increÃble en el tema, al nivel de los principales paÃses productores del mundo”, coincidieron todos.
“Tenemos muchos shows similares, pero ninguno es tan grande e integra tantos sectores diversos a la vez”, dijo John Patrick Burk, productor granario de Michigan, Estados Unidos, que se mostró muy interesado por las maquinarias en acción mostradas en las dinámicas. Burk comentó que el nivel de desarrollo del sector agropecuario local no tiene nada que envidiarle al paÃs del Norte.
Incluso, para Burk, los granjeros de ambos paÃses tienen problemas similares en cuanto a sus relaciones con los gobiernos. “Nosotros tenemos muchos conflictos con el gobierno federal también, porque aunque no tenemos retenciones tenemos impuestos demasiado altos para la tierra”, dijo el productor, que apuntó que el problema más grande de los productores de su paÃs ahora no es, sin embargo, la presión impositiva, sino la falta de posibilidad de tierras para expandir la producción.
También del estado de Michigan, el productor de soja y maÃz Daniel Jenkins apuntó que quizá lo único diferente entre los productores de ambos paÃses sean los costos. “Creo que acá lo que más incide en el costo es el alquiler de la tierra. Nosotros no trabajamos con ese modelo; en general tenemos tierra propia”, destacó Jenkins, de paso por la carpa de la Fundación ExportAr para conocer la oferta exportable de maquinaria local. Claro que, de acuerdo con Jenkins, la propiedad promedio en su estado apenas supera las 400 hectáreas y los grupos de siembra de centenares de miles de hectáreas son una realidad desconocida para los farmers norteamericanos.
Antonio Dolfini es una rara avis entre los extranjeros visitantes. Este productor italiano proveniente del Véneto, fanático de los fierros que se ven en la exposición y asiduo visitante, se enamoró tanto del paÃs que compró tierras en Saladillo y ahora está a caballo entre los dos paÃses. Ya porta la perspectiva de quien conoce el trabajo a ambos lados del Atlántico.
Diferencias
“Italia y la Argentina son paÃses muy parecidos en cuanto a clima y condiciones para producir. Acá hay mucho potencial. Quizá la única diferencia sean las retenciones y las intervenciones del Estado”, opinó Dolfini.
Massimo Roncon, productor con sede en Padova, fue otro de los visitantes impresionados. Roncon tiene una empresa familiar especializada en la producción y la comercialización de orgánicos, y teniendo en cuenta el potencial del paÃs llegó a Expoagro para conocer las particularidades de la producción local y hacer contactos. Conocedor del boom sojero en el paÃs, Roncon cree que, aun a pesar del boom de las commoditties, el paÃs tiene posibilidades inmensas de volverse la gran proveedora de orgánicos de Europa. “Es un mercado muy grande y ustedes tienen condiciones para coparlo”, dijo Roncon.
Lo sintetizó bien Sergiy Palagnyuk, un ucraniano que vino a participar de las rondas de la Fundación ExportAr para exportar maquinaria agrÃcola para clientes de su paÃs. “Quizás ustedes no tengan mejor tecnologÃa ni más rindes que los paÃses grandes, pero tienen una gran ventaja: ya sea en maquinaria o cultivos, producen absolutamente todas las cosas que uno puede llegar a necesitar para producir o para vender en materia de agroalimentos. Son un gran supermercado”, reflexionó.
Fuente | La NaciónÂ




















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