Importaciones comienzan a dispararse y se deteriora el superávit comercial

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El segundo mes del año arrojaría un nuevo sinsabor en lo que respecta a las estadísticas del comercio exterior argentino.

No es para menos, la megacosecha de soja se hace desear y el impacto de las 95 millones de toneladas de granos que el Gobierno espera se cosechen, recién comenzarían a generar un efecto derrame a nivel exportaciones en el mes de abril.

Mientras tanto, los números de las ventas al mundo son bastante magros y comienzan a mostrar una cierta debilidad que preocupa, principalmente porque la fortaleza de las exportaciones es una de las patas que explica el bienestar del superávit comercial, el colchón de dólares necesario para evitar cualquier tensión a nivel tipo de cambio.

En concreto, las exportaciones en el mes de febrero, según datos oficiales preliminares adelantados en exclusiva a iProfesional.com, se ubicaron en un rango que va de los u$s4.100 a los u$s4.300 millones.

De confirmarse estos números, la variación de las mismas no habría superado el 10%, una tasa magra considerando que en enero se había registrado un incremento interanual del 19% y que la base comparativa –febrero de 2009- es de un nivel bastante flojo.

Además, las ventas al mundo medidas en divisas se ubicarían muy por debajo de los niveles alcanzados en los últimos tres meses del año pasado.

Osvaldo Cado, economista de la consultora Prefinex, sostuvo que, “dado que en febrero las exportaciones de vehículos experimentaron un alza del 170%, lo que estamos previendo es que el mes pasado fueron las manufacturas de origen agropecuario las que tuvieron una mala performance”.

“Ya se quemaron los stocks de granos y el Gobierno está esperando que salga la nueva cosecha”, destacó el experto.

En la misma línea, Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores (CIRA), sostuvo que “recién en marzo o abril se comenzarán a ver alzas significativas”.

“Si bien la demanda de Brasil está firme, el crecimiento de las exportaciones sigue siendo dependiente de la cosecha gruesa. Además, en el mundo no se sale del parate. La crisis en Grecia, Portugal, Irlanda y España no es un tema menor, está jugando en contra de la demanda internacional. A esto se suma EE.UU., que tampoco se ve que esté en la senda de la recuperación”, explicó el directivo.

Por su parte, Raúl Ochoa, ex subsecretario de Comercio Internacional, sostuvo que “de a poco va a mejorar la performance de las exportaciones, pero esto no es para descorchar. Lo único sobresaliente será la soja y la industria automotriz”.

Fuerte suba de las importaciones
Por otra parte, las compras al mundo, según datos oficiales preliminares, registraron un alza inédita del 40%, al haber alcanzado los u$s3.756 millones, la cifra más alta de los últimos meses.

Hay que retrotraerse a agosto-septiembre del 2008 para encontrar semejantes tasas de variación. Claro que esto obedece, en mayor medida, a que se está comparando con un febrero de 2009 muy malo.

Según Cado, “los primeros seis meses del año vamos a ver tasas importantes en lo que respecta a las importaciones”.

Para el experto, “han aumentado mucho las compras de bienes intermedios, rubro que está explicado mayormente por autopartes y piezas para la industria automotriz, así como también vehículos terminados de Brasil. Probablemente se está viendo una recomposición de stocks, de modo que esta industria va a demandar con fuerza productos del exterior hasta que vuelva a la normalidad”.

Desde la consultora Abeceb.com ya habían informado para el mes de febrero una suba de las compras de productos brasileños del 66 por ciento, lo que provocó un incremento marcado del déficit comercial.

Al respecto, Ochoa destacó que la tasa de variación de las exportaciones brasileñas a la Argentina fue la más alta registrada por el país vecino en comparación con el resto de sus mayores socios comerciales.

Según el especialista, “se están normalizando las compras por parte de la industria porque estamos viendo que hay una mejor situación desde el punto de vista de la actividad económica”.

De hecho, según el último Índice de Producción Industrial (IPI) elaborado por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), la industria argentina comenzó el primer mes de 2010 con una suba interanual del 8,2%.

Esta suba supera, incluso, a la registrada por el INDEC, que estimó una tasa del 5,2% del Estimador Mensual Industrial (EMI) para el mismo período de 2009. En otras palabras, más producción implica más importaciones.

Menos barreras proteccionistas
Por otra parte, para Ochoa, este mayor dinamismo también se debe a que “el Gobierno argentino se vio obligado a flexibilizar la utilización de las licencias no automáticas”, un mecanismo autorizado por la Organización Mundial del Comercio (OMC) que consisten en un trámite burocrático y que la actual administración utilizó sistemáticamente para frenar el ingreso de bienes importados, principalmente de Brasil.

En este sentido, desde Abeceb.com también coincidieron en que “esta recuperación atípica de las importaciones se debe a un relajamiento de las medidas defensivas aplicadas por la Argentina durante 2009, que las habían contenido lo suficiente para reducir el déficit casi un 80% con respecto a 2008”.

Según la consultora, “varios sectores de la industria local están solicitando al Gobierno nacional que flexibilice las medidas restrictivas, ya que temen no contar con los insumos necesarios para producir las cantidades que demandará el mercado local durante el 2010”.

Al respecto, citaron el caso de las terminales automotrices y las empresas de neumáticos, que “pidieron al Gobierno la eliminación temporal de las licencias no automáticas que Argentina le impone a Brasil”.

Distinta es la visión de Santisteban, para quien las importaciones están lejos de normalizarse.

“Las compras al mundo crecieron fuerte en febrero, pero esto no implica que estén en niveles altos. En caso de que en febrero alcancen los u$s3.700 millones, esta cifra está muy por debajo de los valores de casi todos los meses de 2008. O sea que seguimos apenas por encima de las cifras que se registraron en pleno crac”, destacó el directivo.

Si bien los indicadores privados indican una mejor performance de diversos sectores productivos, Santisteban consideró que “no hay un arranque fuerte de la demanda. Indudablemente existen preocupaciones fuertes por la inflación”.

Santisteban agregó que “tampoco hay un arranque fuerte de la inversión, lo que impide que despeguen las importaciones”.

El saldo comercial, a revisión
En este contexto, el superávit comercial, que en 2009 alcanzó un récord histórico, comienza a mostrar signos de debilitamiento.

En febrero, el saldo no habría superado los u$s550, lo que implicaría el nivel más bajo desde junio de 2008.

En este contexto, los expertos comenzaron a revisar a la baja las proyecciones.

Sucede que, hasta hace unos meses, producto de la megacosecha esperada, los expertos preveían un superávit similar al del año pasado, es decir, cercano a los u$s17.000 millones.

Sin embargo, a medida que se vayan fortaleciendo las importaciones, producto de un mayor crecimiento de la economía, los especialistas prevén una considerable merma.

Esto es lo que sucede, por ejemplo, con la industria automotriz: dado que el 70% de un auto fabricado en el país está formado por partes importadas, a medida que aumente la producción, más aumentarán las compras al exterior, principalmente desde Brasil. Y esto multiplicado por los 680 mil vehículos que se esperan fabricar.

Es así como, desde Abeceb.com destacaron que, “en tanto se cumplan las proyecciones de crecimiento estimadas para la Argentina, se espera una recuperación del déficit comercial con Brasil, que superará los u$s2.000 millones a finales de 2010”.

De concretarse estas cifras, significaría un fuerte salto del rojo, considerando que en 2009 apenas había alcanzado los u$s738 millones.

Paralelamente, a nivel general el superávit estaría garantizado, pero sería más bajo que lo pronosticado recientemente.

Santisteban proyectó exportaciones por u$s64.000 M e importaciones por u$s50.000 M. Lo que arrojaría un superávit de u$s14.000 M.

Por su parte, Ochoa coincidió en el mismo nivel de ventas al mundo pero situó a las compras en un nivel considerablemente más alto: “Si el país vuelve a la senda del crecimiento, entonces va a regresar el multiplicador de las importaciones, que van a tender a incrementarse por cada punto que suba el PBI”.

De acuerdo a sus estimaciones, se situarían en los u$s53.000 M aproximadamente, es decir un alza interanual del 46 por ciento.

De concretarse esto, el saldo sería de u$s11.000 M, un 35% menor que en 2009.

Si bien la cifra aún es importante, genera preocupación en momento en que el Gobierno busca tener todos los recursos posibles para desactivar tensiones con el tipo de cambio y tener un colchón para hacer frente a cualquier “filtración” de dólares del sistema. Más aún cuando, tal como alertó el economista Carlos Melconian, titular de la consultora M&S, con los conflictos en torno al Banco Central se está creando un escenario proclive a la fuga de capitales.

Fuente | iProfesional

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