Se cae un mito: adular al jefe no sirve para llevarse mejor

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En el terreno laboral, las relaciones, lejos de ser impulsadas por sentimientos extremos como el amor o el odio, demandan encontrar la fórmula para que jefe y subordinado tengan buenos resultados y, por tanto, un mejor vínculo.

“Dedicar tiempo y energía a trabajar las relaciones con el jefe es otro punto crucial para entenderse con mayor acierto con los directivos”, señala el experto en liderazgo de la escuela de negocios de la Universidad de Harvard, John Kotter, en un artículo publicado por Harvard Business Review.

Para Maritza García Romero, psicóloga por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), más allá de obsesionarse con descifrar la personalidad del jefe y actuar en consecuencia, hay que seguir diario un conjunto de acciones que pueden parece sencillas, “pero no siempre son fáciles de cumplir”. Entre éstas destaca ser congruente con la imagen profesional a promover.

Es ilógico decir “quiero escalar de puesto, y ser de los empleados que esperan la hora de salida para irse corriendo”, explica la psicóloga experta en temas de desempeño laboral en un artículo publicado por CNNExpansion.com.

Un error común en el profesional, señala Mayra Ortega, directora general de la bolsa de trabajo y headhunter Lucas5, es pretender que la cultura organizacional se adapte a él. “Es él quien debe buscar la forma de trabajar con su jefe”, advierte.

Y, a modo de consejo para los profesionales, añade: “El camino para avanzar en cuestiones de trabajo, si realmente se quiere hacer carrera en determinada empresa, es detectar en qué falla y cambiar para ajustarse a la organización.”

Tal como publica CNNExpansión.com, un ejemplo de las virtudes en las que es posible errar es la prudencia.

Los jefes siempre están “apurados”, con urgencias que resolver. Eso implica -como profesional- la necesidad de entrenarse para detectar el mejor momento en el cual dar ciertas noticias.

“Hay que tener sentido común, no es necesario romperse la cabeza para entender cuando alguien está de mal humor”, subraya la psicóloga industrial a CNNExpansión.com

“Si un empleado quiere conseguir algo de su jefe es mejor por la tarde, período en el que suele estar más tranquilo. En cambio, para tratar un asunto con el director de mayor jerarquía, un buen horario es después de las 20, cuando seguramente concluyó los pendientes del día”, sugiere Mayra Ortega.

“No se puede ir por la vida con miedo al superior, porque -entonces- el del problema es uno”, afirma la directora de Lucas5 en el artículo publiacdo por CNNExpansion.com.

Tampoco es recomendable asumir la actitud de “sólo otros crecen porque son amigos del jefe”, detalla García Romero.

Ese tipo de pensamiento limita la carrera de un profesional, no sólo en la empresa actual, sino en cualquier otro trabajo. Más vale preguntarse a qué se le teme, ¿a una llamada de atención? “De ser así, hay que cuestionarse si se está realizando las funciones de la forma que espera la organización. Hay una regla universal: las personas tienen un estilo de trabajo y el jefe no escapa de ello”, expresa García.

“No se trata de adular ni de enfrentar”, aclara Ortega, sino sólo de aprender la cultura de la empresa y actuar como un profesional, consigna CNNExpansión.com

Por ejemplo, si lo que se quiere es comunicar cierta información o realizar una propuesta, previamente es preferible elaborar un análisis, encontrar alternativas y presentarlas.

También es importante utilizar con el jefe frases como “hice una investigación sobre esta situación y las opciones que hay son las siguientes, ¿cómo te suena esto?” La clave en la relación jefe- colaborador es mostrarse institucional y preparado, aunque eso a veces vaya en contra del empleado.

Maritza García completa que un temor frecuente entre los empleados es perder el puesto, al no entenderse en forma adecuada con el jefe.

A veces, un subordinado siente que habla un idioma distinto, sin embargo, si con su trabajo logra que el director y, por tanto, la empresa, obtenga los resultados y la información para llegar a las metas planteadas, es difícil pensar en un despido.

En la mayoría de las compañías, los rubros donde pueden surgir problemas se relacionan con progreso respecto a plazos de entrega, dificultades con clientes, gastos y todo aquello que perjudique sus proyecciones e imagen. Por eso, otra recomendación es hablar siempre con el jefe sobre temas delicados, en los que necesita estar informado, concluye CNNExpansión.com.

Fuente | iProfesional

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