Una empresa de fundas para notebooks que nació con $ 20

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El stand nunca está vacío. Personas de todas las edades tocan, miran y compran las fundas para notebooks que fabrica Paz Costas. Ella no suele atender al público, pero ahora lo hace mientras participa en la Feria Puro Diseño, que se desarrolla en La Rural. En realidad, su proyecto es virtual porque vende las fundas por la Red, tanto las personalizadas como los pedidos al por mayor que despacha al interior del país.

“Fue la respuesta a la falta de fondos, en realidad. No tenía un peso, así que armé un catálogo de fotos con los estampados que fotografié en Once y despaché eso por la Red. A la par, propuse armar la funda a medida porque tampoco tenía para producir en serie. Entonces, con la primera venta se disparó el primer metro de tela que compré”, relata la emprendedora, de 24 años, que estudió arte y publicidad.

En los inicios de Noteconfundas no estuvo sola. Una amiga compartió su entusiasmo y luego se abrió para seguir su sueño en el negocio de la indumentaria. “Gracias a ella conseguí al primer costurero. Resultó ser un albañil que trabajaba con su familia. Era muy bueno cosiendo, pero no cumplía mucho con los tiempos porque seguía con la albañilería”, agrega, mientras deja a su padre a cargo del stand para hablar sobre su proyecto.

Creatividad sin fondos
Todo empezó a mediados de 2008, después de ver lo “horrible” que era la funda negra de neoprene de su notebook. “Ahí empecé a armar todo. La falta de dinero disparó la creatividad, porque si bien había algunas fundas de colores y divertidas en el mercado, nadie ofrecía el armado a medida o personalizado. Además, los precios eran siderales: por arriba de los 300 pesos”, recordó Costas, que mantiene la fotografía al tope de su lista de hobbies.

“Creo que la inversión inicial fueron algo así como 20 pesos. Lo que usé para ir a Once y pedirles a los comerciantes que me dejaran fotografiar las lonas y gabardinas, porque no trabajo con neoprene, algo que también me diferencia. Esas fotos las subí al catálogo y empecé a mandar la información”, agregó.

La puesta en marcha demandó unos seis meses y la posibilidad de armar la funda estuvo operativa a principios de 2009. “Empezó lento, pero nos hicieron una nota en televisión y todo se disparó”, dijo Costas, tras reconocer que luego de que las imágenes aparecieran en las pantallas empezaron a llegar pedidos desde el interior del país y los clics en la página se multiplicaron.

“Así empece a producir al por mayor. Mantuve un precio de 165 pesos para las fundas personalizadas del sitio y las ventas mayoristas las puse a unos 100 pesos por unidad”, sostuvo la joven empresaria.

En su sitio, los clientes pueden elegir el color, la textura (plastificado) y el tamaño de fundas, morrales, maletines y portaaccesorios. La elección es al detalle: la cara externa, el color del cierre y el color de la funda interna. Actualmente, Noteconfundas vende más de 70 artículos por mes y este año prevé facturar más de 100.000 pesos. El 70% de su negocio son los pedidos personalizados. La empresa está por cerrar su primera exportación a Paraguay, y Costas confía en la llegada de nuevos pedidos del exterior.

“El negocio seguirá por ahora en el sitio, con los pedidos online, no hay planes de abrir un local a la calle. Sí, hay planes de producto: este año voy a lanzar las primeras fundas con diseños originales míos. Empiezo con los estampados propios”, concluyó.

Fuente | La Nación

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