Bar Menggano: Vuelve a la carga el clásico inspirado en el Tortoni

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“Piso, paredes, mobiliario y estructura: cambiamos todo. No quisimos nada lujoso ni tecnológico porque queremos conservar el espíritu clásico para que el cliente no se sienta perdido”, explicó Andrés, uno de los más jóvenes de los San Miguel, la familia de gastronómicos que administra el bar Menggano desde hace 15 años. A finales de abril arrancaron las obras de restauración de uno de los restó más emblemáticos de avenida Pellegrini y en quince días reabrirán las puertas para estrenar fachada, iluminación y mobiliario. Eso sí, la carta no se toca.

Prueba de que los “carlitos” de Menggano están en la memoria gustativa de los rosarinos fue la expectativa que generó el cierre por refacciones. En los grupos de Facebook que espontáneamente abrieron los clientes se multiplicaron los comentarios expectantes por la reinauguración y hasta hubo quien twitteó que ya era hora de volver por su plato de pasta casera.

A los dueños, en cambio, nunca se les ocurrió “posicionar su marca” en las redes sociales ni tienen ninguna cuenta que empieza con arroba. En este caso, la estrategia es propiciar un ritual con más años que el marketing; el del plato abundante, la papa frita cortada a cuchillo y el mozo que conoce de qué habla el que pide “lo de siempre”.

“Siempre nos consideramos un bar con una estructura mala, pero con muy buena atención, muy buena comida y un precio accesible. Por eso quisimos sorprender a los clientes en aquello que creíamos que nos faltaba. Por lo demás seguimos siendo los mismos, la esencia y la modalidad de trabajo del bar no cambian”, aclaró San Miguel. Los platos, prometió, seguirán saliendo al vuelo y para la tranquilidad de los habitué noctámbulos, la cocina funcionará las 24 horas, como en la última quincena.

Un adelanto de los cambios
Para definir el nuevo estilo, los San Miguel visitaron varios café y bares tradicionales de Buenos Aires, como el Tortoni y la pizzería Los Inmortales. A la estética la marcarán el clásico piso damero que Dolina le puso a su “Bar del Infierno”, el mobiliario de madera, los espejos en las paredes y un ambiente a media luz.

“Montamos una barra en el medio, tipo isla y el salón queda con forma de herradura. Los baños son nuevos y modificamos un poco el logo”, describieron los dueños. Parte de la familia San Miguel está a cargo de “Vittorio”, otro bar de clientela fija con cita obligada en 3 de febrero y Alem.

Fuente | Punto Biz