Cómo aprovechan los inversores el nuevo tipo de cambio

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El dólar está dando mucho que hablar en estos días. La moneda estadounidense llegó a valer hasta $3,40 y devaluarse 10% en una semana, y mantiene en vilo al Gobierno y a los depositantes y ahorristas.

La fuga de capitales de los bancos y del país provocó que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se haya preocupado en llamar a los operadores para frenar las operaciones y al Banco Central a tomar medidas para regular el mercado.

A los inversores, la incertidumbre respecto de la situación económica y política local los llevó a retirar los fondos de los bancos y a buscar opciones de inversión.

La preferencia por la liquidez sigue estando presente. Como también recuperar las pérdidas en las cotizaciones de los activos provocadas por los derrumbes bursátiles.

Pero ¿cómo se aprovecha la suba de la cotización y las diferencias de cambio?

Acciones y bonos
Aquellos que se quedan posicionados en el mercado local, se mantienen líquidos en dólares guardados en cajas de seguridad, como lo prueba el poco volumen negociado en el mercado cambiario, accionario y de bonos. La ganancia por mantenerse en ese billete fue del 8% en octubre.

Aquellos que lograron tranquilizarse de los días negros, el titular de la sociedad de bolsa Mayoral Bursátil, Rubén Pascuali, explicó que compran acciones de empresas que se benefician con el alza del dólar, por su sesgo exportador, como Aluar, Tenaris (11,48%), Petrobras Brasil (13%), Siderar, Indupa y Cresud (13,33%). También aquellas que les permiten diversifican riesgo argentino, como Tenaris, Cresud y Petrobras Brasil.

En tanto, se desprenden de los papeles de empresas que cuentan con deuda en dólares y no tienen entrada en dólares, como Pampa, que ayer perdió 0,12%, en un Merval que trepó 6,5 por ciento.

En títulos públicos, aunque el volumen negociado sigue siendo reducido, los inversores prefieren bonos en dólares y descartan los nominados en pesos, como el Discount en pesos perdió 2,91 por ciento.

El presidente de la sociedad de bolsa, Tavelli y Cía., Mariano Tavelli, coincidió en que los inversores buscan armar carteras a valores bajos y con cautela en títulos públicos y tratando de aprovechar el rebote de los mercados.

Arbitraje de plazas
Aquellos que pueden operar en el exterior, están posicionados en activos estadounidenses a la espera de ver cómo se acomoda el Dow Jones y el S&P y las medidas que tomará el nuevo gobierno.

Según explicó el analista Agustín Cramo, las proyecciones indican que se llegó a un piso en las cotizaciones porque se espera buenos balances de las compañías, aunque también, destrucción de puestos de trabajo para los próximos cinco meses y hay precaución por el nivel de volatilidad que sigue alto, 44 por ciento.

Sin embargo, es posible hacer un arbitraje de plazas. Para movimientos diarios, el papel de Tenaris se compraba ayer en el mercado local a u$s44,15. En tanto, en Estados Unidos un ADR, a u$s11,65. La ecuación supone un tipo de cambio implícito por arriba de $3,70. Menos el 4% de comisión que cobra el agente de bolsa, quedan $3,55, por lo que se obtiene una ganancia de unos 15 centavos.

Respecto de la compra de títulos en distintas plazas, Tavelli explicó que sólo los bancos pueden operar de esta manera porque cuentan con mesas de operaciones en ambos mercados que les permite reducir costos. Un particular no puede costear esta operación.

Contratos de futuros
El jefe de Research del ROFEX, Alejandro Bour, el que invirtió en contratos de futuros de dólar para diciembre hace un mes obtuvo un rendimiento del 91,7% (el primero del mes pasado, el dólar futuro cotizaba $3,168 y al último día cotizaba $3,552), teniendo en cuenta que sólo se tuvo inmovilizado el 10% del capital para comprar el futuro.

Ayer el dólar mayorista cayó muy fuerte, 10 centavos, y sólo se negociaron 150 millones cuando el volumen promedio de octubre fue de 500 millones diarios, por los controles de cambios que aplicó el Banco Central.

La suba del dólar abrió la posibilidad de invertir en opciones de compra comprada y opciones de compra vendida a través del llamado bullspread, que se inició hace dos meses. Con esta estrategia se gana cuando el dólar sube. La ganancia tiene un techo, pero la pérdida es acotada a la prima. En octubre, el haber invertido en este instrumento hubiera significado una rentabilidad del 346%.

Las opciones para apostar a la volatilidad, llamadas straddel, permiten invertir a través de calls y puts y ganar si el dólar sube o baja mucho. En octubre se ganó un 180%. En los últimos meses no hubo tanta volatilidad, así que en el Rofex esperan que este instrumento vaya ganando liquidez en este nuevo contexto.

Un instrumento muy desarbitrado es el NDF (not delivery foward, en inglés). Se trata de un contrato de futuros de dólar entre partes. El lunes cotizaba a $4,035, a un mes, y $6,085, a un año, cuando en el Rofex cotizaba a $3,474 y $3,895, respectivamente.

La gran diferencia entre la cotización local y el NDF se debe al mayor riesgo, la poca liquidez en este tipo de operaciones y la fuerte presión demandante de algún actor local que pretende salir a toda costa del mercado local. Sólo los bancos o empresa grande pueden aprovechar este desarbitraje. Pero el valor muestra que pocos lo están haciendo.

Fuga
El anuncio de la eliminación de las AFJP profundizó la fuga de capitales que desató la crisis financiera mundial. El dólar se disparó y el llamado “contado con liquidación”, que permite girar dólares al exterior al vender un bono o un activo en pesos en el mercado local y comprar el mismo en dólares en el extranjero quedó en el centro de los controles.

Tratar de controlar esta fuga de divisas es lo que motivó al Banco Central y a la Comisión Nacional de Valores a lanzar medidas para que el activo liquidado se mantenga 72 horas en cartera.

Además, la presión ejercida por las inspecciones de funcionarios oficiales en las principales entidades financieras redujo sustancialmente el volumen transado, desalentando además las compras especulativas y la dolarización de portafolios de inversión.

En consecuencia, el dólar mayorista que había comenzado a operarse sin la intervención del ente regulador a $3,38 comenzó a bajar por falta de tomadores, hasta llegar a $3,26 y terminar cerrando a $3,2850. En las pizarras, culminó ofreciéndose a la venta por 3,38 pesos.

El refugio financiero por excelencia seguirá dando que hablar, seguramente.

Fuente | Infobae Profesional