Cómo funciona el Chapter 11 que permite sacar de la agonía al gigante automotriz

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La crisis mundial logró cosas impensadas; la más reciente es la puesta en marcha de un mecanismo jurídico para salvar a la principal automotriz de los Estados Unidos, tras la mayor suspensión de pagos de la historia: la aplicación del Chapter 11.

Quien tuvo que recurrir a esta herramienta jurídica, como paso previo para evitar su liquidación, es nada menos que la hasta ahora autosuficiente General Motors. Si bien la palabra bancarrota alarma por su asociación con la desaparición de la empresa, para la ley de Quiebras americana, la aplicación del Chapter 11 no implica una sentencia de muerte sino la reestructuración y la posibilidad de renacer de una compañía, adaptándose a los tiempos que corren.

“Del Chapter 11 se pretende que la sociedad pueda sanearse y salir adelante quedando en manos del propio administrador de la firma, y no en manos de un trustee o síndico como en la quiebra”, explicó Julio Pueyrredón, socio de PricewaterhouseCoopers.

Los abogados de empresas consultados por iProfesional.com finalmente ven convertido en realidad lo aprendido en los manuales. “Este es un caso de laboratorio”, dijo Martín Lepiane, asociado del Estudio Pérez Alati, Grondona, Benites, Arntsen & Martínez de Hoz (h)., sobre este mecanismo tan utilizado en las tierras del Norte.

La gigante automotriz tiene por delante un largo camino, aunque con menos margen de maniobra que antes, que consistirá en: “Detallar activos, pasivos y bienes; presentar un plan que la haga viable como compañía, lo que puede implicar desprenderse de filiales. Si luego de este proceso no tiene la conformidad de los acreedores le espera lo que en la Argentina se conoce como quiebra y liquidación (Chapter 7, EE.UU.: en el cual la totalidad de los bienes del deudor son ejecutados para pagar las deudas)”, relató Lepiane.

En qué consiste
El proceso denominado de Chapter Eleven, que inició este lunes General Motors en la Justicia de los Estados Unidos, difiere del concepto de quiebra que se utiliza en la Argentina.

“Este mecanismo es muy similar al concurso preventivo de nuestra ley de concursos y quiebras, porque cuando se modificó la ley local se tomaron muchas figuras del derecho sajón. El Chapter 11 sería una especie de concurso, y el Chapter 7 sería similar a la quiebra”, comparó Pueyrredón.

El Chapter 11 implica un proceso de reorganización corporativa, por el cual la empresa no va necesariamente a disolverse o desaparecer, sino que va a surgir reforzada como una nueva GM con mayor solvencia.

“Este mecanismo le otorga tiempo a una compañía para reorganizar su negocio y/o su estructura de capital, bajo protección judicial, previo a cumplir con los reclamos de pago de sus acreedores”, señaló Mariana Rebolo, socia del estudio Muñoz de Toro Abogados.

En contraposición con un procedimiento de insolvencia o liquidación (como aquí sería la quiebra o en los Estados Unidos el Chapter 7), las compañías que solicitan el proceso regulado bajo el Capítulo 11, generalmente, continúan operando su negocio con el objetivo de emerger del proceso como una empresa viable y financieramente sana.

“En la práctica, las compañías buscan proteger sus activos mientras solucionan sus problemas financieros, como por ejemplo: endeudamiento excesivo, liquidez insuficiente, obligaciones contractuales poco razonables y/o compromisos difíciles de controlar. Incluso, a veces, este proceso es utilizado para vender sus activos libres de pasivos”, detalló Rebolo.

“En la Argentina, si bien nuestra Ley de Concursos hace mención a la continuidad de la empresa con problemas de insolvencia, en los hechos es muy difícil -por múltiples motivos- que una compañía concursada continúe sus actividades de la forma en que lo venía haciendo”, distinguió la abogada.

Según el socio de PricewaterhouseCoopers, los beneficios de esta herramienta jurídica para empresas en crisis consisten en que pueden presentar planes de reorganización y refinanciación de deudas y estructuras.

“Además, permite la posibilidad de sanear la firma y volver a la actividad o bien una vez eliminados los riesgos principales, la venta de la misma a menor valor. Hay inversores que suelen comprar empresas que están en estos procesos: las compran, las administran hasta sacarlas de la situación y, luego, las venden saneadas en mucho más”, explicó Pueyrredón.

Puesta en marcha
El mecanismo se activa cuando una compañía solicita la intervención de un Tribunal Federal de Quiebras para reorganizarse de acuerdo a lo establecido en el Capítulo 11 del Código de Quiebras de los Estados Unidos.

“Este requerimiento acciona un mecanismo legal conocido como automatic stay (suspensión o moratoria del ejercicio de las acciones de cobro por parte de los acreedores garantizados y no garantizados) que evita que los acreedores tomen acciones legales contra la compañía para cobrar créditos o activos adeudados antes de la petición del Capitulo 11”, destacó la socia de Muñoz de Toro.

Esta moratoria también previene acciones judiciales que podrían impedir que la compañía continúe funcionando. La moratoria sólo puede ser levantada con autorización judicial específica, que por diferentes razones no ocurre antes de la finalización del procedimiento del Capitulo 11.

La Justicia de los Estados Unidos brinda un plazo de 120 días para resolver la reorganización del gigante automotriz. “Se abre un periodo en el que el deudor debe presentar un plan a sus acreedores. Cuando lo aprueben, y dependiendo de los términos finales del plan a presentar, normalmente los acreedores quirografarios (aquellos sin privilegios) pasan a ser accionistas de la empresa ya reorganizada. Se espera que la aprobación sea muy rápida, ya que ya hubo negociaciones con los principales acreedores financieros”, apuntó Tomás Araya, socio de M&M Bomchil Abogados.

Una diferencia entre este mecanismo y nuestro concurso preventivo en la Argentina es que allí el plan debe ser aprobado tanto por los acreedores como por los accionistas. Aquí, sólo por los acreedores, salvo en el supuesto del artículo 48 de la Ley de Concursos y Quiebras.

“Pero la diferencia más importante es que en el Chapter 11 no se designa un síndico. En la Argentina y en muchos otros países, cuando se abre un concurso preventivo, el síndico se encarga de las tareas de supervisión y vigilancia del deudor, que no puede realizar actos de administración extraordinarios (como vender o hipotecar), sin la aprobación del juez”, puntualizó Araya.

En los Estados Unidos no hay síndico, el control lo ejerce el mismo directorio. “En caso de incumplimientos del directorio, el juez tiene la facultad de remover al directorio y en esos casos excepcionales, puede designar un síndico”, aclaró.

Asimismo, otro atractivo del Chapter 11 es que el debtor in possesion (como se conoce al deudor que se presentó en Chapter 11) tiene la facultad de rescindir contratos en curso de ejecución. En la ley argentina también tenemos un régimen similar, aunque la reglamentación bajo el Bankruptcy Code es más atractiva.

“Adicionalmente, el Bankruptcy Code otorga una preferencia de cobro a los préstamos dados a las empresas que ya están en Chapter 11. DIP Financing se llama esta preferencia y es una de las ventajas del Chapter 11”, agregó el socio de M&M Bomchil Abogados.

Camino a la nacionalización
“Es una nacionalización de empresas”, declaró el abogado especialista en bancarrotas Miguel Zaldívar a la agencia de noticias Télam, ya que se especula que el Gobierno de los Estados Unidos tendrá 72% de la nueva GM, tras el proceso denominado Chapter 11.

En coincidencia con lo expresado por Zaldívar, la socia de Muñoz de Toro repitió: “Conforme las noticias, en la nueva GM el Gobierno pasará a ser el mayor accionista; por lo que, de hecho, es una nacionalización de la empresa”.

Sobre el futuro de la gigante automotriz, Rebolo arriesgó: “Cabe esperar que GM subsistirá, si bien con una facturación más reducida y con menos marcas; retendrá las plantas con mayor índice de productividad y se desprenderá de un número importante de activos. Además, es muy probable que se renegocien los términos y condiciones del convenio colectivo de trabajo con el sindicato, lo que podría implicar la implementación de planes de retiro anticipados”.

Fuente | iProfesional