Consumir menos y comprar dólares, una espiral que crece y jaquea a la economía

0
980

dolar-tarjetas

Por la incertidumbre que no cesa, y la suba del tipo de cambio que la retroalimenta, la dolarización de carteras captó, en lo que va del año, unos u$s3.500 millones. La demanda que persiste es la minorista, y se aceleró en marzo: según datos de la Cámara Argentina de Casas y Agencias de Cambio (Cadecac), la compra de billetes está un 30% por encima de lo normal y se espera que continúe así.

Cuando más que nunca la economía necesita que los argentinos consuman para sostener la producción y el empleo, un 30% de la gente ha decidido aumentar su nivel de ahorro y, por lo tanto, reducir su consumo para dolarizar sus saldos.

A su vez, esos billetes que salen del circuito financiero reducen la capacidad del sistema para financiar préstamos: se guardan en el colchón o en las cajas de seguridad, donde no generan ningún tipo de actividad.

Es así como la fuga de dólares retroalimenta la caída de la economía y, en lo que va del año, el consumo ya acumula una caída del 5,5%, según datos aportados por la consultora Prefinex.

Se decidió por el ahorro
El economista de la consultora Prefinex Nicolás Bridger explicó que en enero y febrero la fuga de dólares estaba en u$s700 millones mensuales. “Al aumentar a u$s2.000 millones en marzo, se puede hablar de un aumento del ahorro y de un menor consumo”.

El pase de los pesos a dólares no afecta el nivel de compras, pero sí lo hace el aumento del ahorro. Según una encuesta realizada días atrás por el Centro de Estudios Regionales y Experimentales (CERX), en Capital y Gran Buenos Aires, de la gente que ahorra, un 27% lo hace más que antes.

Este aumento proviene de un “efecto precautorio”, explicó el economista de la consultora Econviews, Eric Ritondale. “En contextos de incertidumbre, la gente ahorra más y parte de esa reserva se va al dólar”, agregó.

Victoria Giarrizo, directora de la consultora CERX, explicó que “muchos de los que ahorran más que antes lo hacen porque redujeron el consumo”.

Tiempo atrás, la suba del ingreso nominal impulsaba a la sociedad a comprar más. Hoy en día, aumentan los ingresos, pero el nivel de compras se mantiene. “Está volviendo la cultura del ahorro, entre la gente que puede hacerlo”, dijo.

De la encuesta de CERX surgió que casi el 45% de las personas ahorra menos que antes y un 30%, igual. “Los que ahorran menos, es porque vieron reducidos sus ingresos. Los que ahorran igual que antes, lo hacen porque los menores ingresos lo compensan reduciendo su nivel de consumo”, explicó Giarrizzo.

De dónde sale ahora el dinero para comprar dólares
Tal como diera cuenta iProfesional.com, este año el traspaso al billete verde se realiza de manera diferente: los pesos con que se compran los dólares ahora están saliendo de las cuentas corrientes y cajas de ahorro, mientras que el año pasado surgían de los plazos fijos.

El economista del estudio Joaquín Ledesma y Asoc. Gabriel Caamaño Gómez explicó que la dolarización del año pasado se hizo consumiendo ahorro, en tanto, la gente “dejaba el dinero de las transacciones en pesos porque el tipo de cambio estaba estable”. Hoy en día, “piensa que el tipo de cambio seguirá subiendo y lo pasa a dólares”.

Así, Caamaño explicó que “el grueso de stock de ahorro ya está dolarizado y la dolarización de hoy se realiza con el flujo de ahorro mensual que se va generando, y que crece porque cada vez se ahorra más”.

Depósitos también en billete verde
Según relevó Giarrizzo, un 30% de los encuestados ahorra en dólares. Las expectativas de devaluación se retroalimentan con el alza del tipo de cambio y hacen rentable invertir en la moneda fuerte: en lo que va del año la divisa acumula un alza cercana al 8% -hasta $3,74-, mayor que la inflación -del 1% mensual- y por encima de las tasas de interés que pagan los plazos fijos, en términos reales.

Y, aunque aún un porcentaje alto (58%) mantiene sus ahorros en moneda local, las estadísticas del Banco Central muestran cómo los depósitos en pesos caen y se cambian por los nominados en dólares.

La directora del estudio Bein, Marina Dal Poggeto, explicó que “las salidas de las cajas de ahorro, que no remuneran con una buena tasa, con el movimiento del tipo de cambio fueron un poco más rápidas”. Y agregó que “hoy son más los minoristas que los mayoristas” los que compran dólares y que las cuentas sueldo se han pasado a esa moneda.

En los veinte días de marzo, el volumen de los depósitos privados cayó $2 mil millones, alimentado por una caída de $4.580 millones y una suba de depósitos en dólares de u$s466 millones, según calculó Prefinex. En el primer trimestre, los depósitos en pesos cayeron $1.500 millones y los nominados en dólares aumentaron u$s928 millones. La participación subió del 16,71 al 19,4% del total en ese período.

Ello demuestra que hay un cambio de composición en la cartera de ahorro, al salirse los pesos del sistema financiero para comprar dólares o para aumentar los plazos fijos en esa moneda. “Todavía hay mucho potencial para ir a dólares”, dijo Giarrizzo.

Préstamos personales, en caída libre
El menor volumen de depósitos y la incertidumbre sobre su futuro acotan el nivel de préstamos para consumo que entregan los bancos. Ellos prefieren mantenerse líquidos y evitar prestar los fondos para solventar posibles corridas. Así, durante el primer trimestre, cayó un 40% interanual el stock de préstamos personales en términos reales, según calculó la consultora Finsoport. Este crédito se destina a financiar el consumo, pero su caída limita las posibilidades de compra de la población.

No más bienes durables
Dardo Ferrer, economista de la Fundación Mercado, coincidió en que “la gente que tiene capacidad de ahorro retrae el consumo, o lo mantiene bajo, y pasa sus saldos a dólares”. Según surge de la encuesta mensual que realiza la fundación en ocho localidades del país, un 32,2% de los fondos se guardan fuera del sistema financiero.

Ferrer explicó que hoy en día la gente “no destina los ahorros a comprar un bien como reserva de valor, sino a la compra de moneda norteamericana”.

El que puede comprar una vivienda tiene una actitud precavida y, aunque tenga el dinero, no tiene la intención de comprar. “Está especulando con que los precios de las viviendas caigan, porque se ve que la tendencia de compra bajó y los valores se mantuvieron”, dijo Ferrer. Quedarse con divisas significa que en el futuro se tendrá más dinero por la devaluación y que las casas costarán menos en pesos.

Bridger confirmó que en tiempos de caída de ingresos, “los gastos más flexibles son los vinculados a bienes durables -autos o viviendas, electrodomésticos- y de lujo. Los más inflexibles son la compra de alimentos o los servicios imprescindibles (luz, gas, educación, etc.)”.

Así, las ventas en los shoppings se desaceleraron a un 5,9%, desde el 23% que mostraba el año pasado, en tanto, en los supermercados pasaron del 34% al 26%. Las de autos cayeron un 30 por ciento.

Para el asalariado, la falta de claridad en las pautas de ingresos de este año y la incertidumbre sobre el nivel de empleo no hacen de éste un buen momento para consumir. “Si tiene disponibilidad, el pequeño ahorrista resguarda sus saldos comprando dólares”, dijo Ferrer.

Según la encuesta de la Fundación Mercado, los asalariados -de los cuales un 60% está formalizado y cobra sus sueldos a través de una cuenta bancaria- mantienen sus saldos en la caja de ahorro (53,3% del total de los encuestados). En tanto, los que cuentan con montos más significativos colocan sus saldos a plazo fijo (6,9% del total).

Para Ferrer, las señales que quisieron dar el gobierno a los consumidores con los planes para incentivar el consumo de heladeras, autos y bicicletas “no alcanzaron”: “La fuga continúa, los que tienen capacidad de ahorro no vuelcan sus pesos al consumo sino a la compra de dólares, por precaución. Ven que la divisa aumenta, no tienen pautas claras de ingreso y el empleo se estancó”.

Caída del consumo
Todavía faltan nueve meses de este 2009 y muchos acontecimientos pueden alimentar la incertidumbre y la fuga de capitales.

La consultora Econviews estima que se seguirán yendo unos u$s3.500 millones por trimestre, para cerrar el año con unos u$s13 mil millones en el sistema financiero.

La misma consultora espera que el consumo caiga un 1% este año y explique el 30% de la caída del 2,5% del producto bruto interno (PBI).

Fuente | Infobae Profesional