Crean un puente entre inversores y el agro

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Juntar a los líderes operativos del campo con inversores para escalar proyectos de exportación de mieles orgánicas o poner en marcha un campo de olivos en Mendoza.

En pocas palabras, eso es lo que empezó a hacer José Demicheli hace dos años, cuando fundó ADBlick Agro, una empresa de fideicomisos agropecuarios que ya cuenta con más de 100 inversores únicos y este año facturará medio millón de pesos.

“Yo busco a los mejores en lo suyo y los contacto con los inversores”, dice el empresario, que dejó una gerencia en Molinos Río de la Plata para armar TyC Entertainment, en 1998, y dos años después, dio sus primeros pasos en el mundo agropecuario.

“Mi cuñado es ingeniero agrónomo y le pedí que armara un proyecto de soja. Después, junté seis amigos que colocaron el capital para los campos y pusimos en marcha el fideicomiso agrícola”, recordó Demicheli, de 39 años, que obtuvo su título de contador en la Universidad de Buenos Aires.

“En 2005 empecé a analizar el tema como inversor y me di cuenta de que no era el único que estaba en busca de alternativas para invertir en el sector agropecuario. Reconocí una franja de empresarios y ejecutivos que tenían sus ahorros de largo plazo en el exterior o en el mercado financiero, y tenían mis mismas inquietudes”, agregó.

Tras detectar esa oportunidad, Demicheli convocó a Martín Ubierna, fundador de Faro Capital, una empresa de miel orgánica. “Con él encaramos dos proyectos de un millón de pesos cada uno y logramos duplicar la producción de miel orgánica”, detalló el empresario, que registró la marca en 2006 y la presentó en sociedad el año pasado.

“Después nos pusimos en contacto con un productor de arándanos y conseguimos armar una sociedad con 34 hectáreas en Concordia. También nos metimos en el negocio de los animales con Corderos de la Sierras, con un plan de engorde para exportación”, añadió.

Según Demicheli, los emprendimientos en curso permiten a los inversores alcanzar una renta anual de entre el 15 y el 30 por ciento sobre el capital invertido.

Ahora, el contador se propuso armar una alternativa más grande para sus clientes: ADBlick Olivos, un proyecto a través del cual los participantes podrán ser dueños de un campo de olivos en Mendoza.

“El plan empezará a dar ingresos en cuatro años. Ya tenemos 38 inversores confirmados y el 70 por ciento del capital suscripto. En este caso, contactamos a un productor de la provincia que ya había encarado el cultivo y le sumamos 213 hectáreas. Los inversores pueden ir y quedarse en la casa de ese campo y además participan en la toma de decisiones importantes durante las asambleas fiduciarias”, explicó.

Cruzar las fronteras
Con un plan de largo plazo en curso, ahora el emprendedor está mirando alternativas de corto plazo, “más líquidas”, para desarrollar en 2009.

“Tenemos en vista los cultivos de nueces pecan, cerezas, mandarinas o granadas. El estudio profundo lo empezaremos en un mes”, adelantó.

Por otro lado, anticipó que en 2010 ADBlick traspasará las fronteras. “Me voy a Chile con otro proyecto de olivos. El país juega en el segmento de alto precio y con esta movida estamos respondiendo a las inquietudes del inversor, que quiere más alternativas”, dijo, y agregó: “También estamos evaluando planes en Uruguay, que es un mercado más complicado, pero con posibilidades en lo que hace a carne o granos”.

Fuente | La Nación