Crecen con fuerza las medidas de las empresas para enfrentar la inflación

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Las compañías? corren una carrera contra la inflación y se ven obligadas a equiparse de diferentes herramientas para sobrevivir a esta etapa de incertidumbre que domina el mercado, con una inflación real estimada en 25% anual y con un índice de precios sospechado que repercute sobre el nivel de costos y la desaceleración del consumo.

Las alternativas son variadas y depende del tipo de empresa, pero el objetivo es uno: evitar la pérdida de rentabilidad hasta que el escenario político se aclare, especialmente una vez superado el conflicto con el campo.

Según diferentes cámaras empresarias consultadas por infobaeprofesional.com, entre las medidas más comunes aplicadas por las compañías en este contexto económico se destacan:

  • Los aumentos de stock (se puede adelantar un mes la compra de las materias primas)
  • La reducción de costos variables como las horas extra
  • El estancamiento en la generación de empleo
  • El traslado de los plazos en la cadena de pagos (la prolongación puede ser de unos 30 días más)
  • El traslado de los mayores costos a precios
  • El aumento de la importación de bienes

Al mismo tiempo, comparten una serie de problemas que impactan de lleno en cada una de sus actividades, a las que se debe sumar una caída de las ventas y disminución del mercado a mano de las importación.

Costos vs. Precios
Trasladar los incrementos sobre los costos de producción a los precios de venta de los productos es la primera estrategia de los empresarios para ganarle al aumento de costos. Sin embargo, esto no siempre es posible y por eso hay que combinar más de una alternativa.

De acuerdo a datos de Observatorio Pyme, los principales bienes comercializados por las pequeñas y medianas empresas aumentaron un 6,2% en el primer trimestre de 2008 respecto del cuarto del año pasado, mientras que los costos aumentaron un 11,1%. En términos anuales, el aumento de los precios fue del 25,6%, en tanto que los costos ascendieron un 50,5 por ciento.

“Cuando el traslado a precios de los productos no alcanza, el valor unitario de los mismos se ve reducido, por lo que las empresas deben aumentar las cantidades producidas para que, por el efecto volumen, puedan mantener sus niveles de rentabilidad o renunciar a márgenes de ganancia”, explicaron.

Sin embargo, para invertir en capacidad instalada el problema es la falta de financiamiento productivo. Un 65% de las Pyme reinvirtieron utilidades en 2007, pero estas son cada vez son menores debido a la caída de los márgenes de rentabilidad.? Además, en la actualidad están a la expectativa de un acuerdo con el campo que mejore el clima de negocios y miran con preocupación la desaceleración del consumo que en los últimos meses hizo caer sus ventas.

“Si el aumento de costos no se puede trasladar a precios y no se pueden aumentar las cantidades producidas, los empresarios apelan a otras estrategias que dependerán del tamaño de la empresa y del sector productivo que se trate”,? agregaron fuentes de Observatorio Pyme.

El problema es que esta categoría de empresas tiene menos margen de maniobra financiera y económica para tomar decisiones a largo plazo que las grandes firmas. Los empresarios grandes pueden imponer las condiciones de negociación con proveedores y sindicatos, mientras que las Pymes tienen poco margen de negociación. Dentro de la estructura de costos de las Pymes, el consumo de materia prima ocupa el 53%, los salarios, 29% y el resto son servicios públicos y financieros.

Apostar al? stock
Mantener un stock de un mes de venta, atento al aumento de precios y a la capacidad instalada de las empresas, es otra de las tendencias que explicó el vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, Vicente Lourenzo. La misma se da en el sector industrial de mano de obra intensiva: caucho y? plástica.

“Un buen stock permite ganarle a la inflación, porque compraste a un precio y vendés a otro, y te permite reponer”, explicó. Sin embargo, las cámaras sectoriales explicaron que el manejo del stock depende de la industria, el capital de trabajo y de la negociación con los proveedores.

Juntarse para comprar volúmenes mayores a los proveedores y conseguir mejores precios es otra estrategia que se evalúa en los distintos sectores. Víctor Hugo Benyakar, presidente de la Cámara Argentina de Indumentaria de Bebes y Niños, explicó que está organizando los llamados “pool de compras” entre los empresarios integrantes de la cámara.

“Ya los citamos –dijo Benyakar-. La idea es comprar mayor cantidad para abaratar costos”. El sector trasladó un 15% del costo a los precios de venta por el riesgo de que disminuya la demanda y vio caer su rentabilidad un 15% en el último año.

Quienes organizan pooles de compra desde 1982 son los integrantes del sector agropecuario, tanto para la adquisición de maquinaria agrícola como de agroquímicos y fertilizantes. Actualmente, dado el contexto de crecimiento de costos, se ha profundizado la estrategia.

“También se comparten los costos de transporte, por ejemplo, para trasladar el ganado”, explicó el economista del Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Ernesto Ambrosetti.

El sector agrario no puede trasladar los aumentos de costos a los precios de venta por cuanto los precios de sus productos vienen dados por los mercados de commodities internacionales. Al sector sólo le queda ajustar los costos. Pero si bien los precios de sus productos no dejan de crecer y es foco de un conflicto político en el plano local, los costos tampoco se quedaron atrás. En mayo de este año, los insumos aumentaron alrededor de un 100% interanual: el glifosato aumentó 164%, el fosfato diamónico, 126%, la urea 67% y el gasoil, 50%, según datos de la SRA.

Otra forma que tiene el sector rural de defenderse del aumento de costos es “bajando el paquete tecnológico“,? manifestó Ambrosetti. “Se utilizan menos cantidad de fertilizantes, agroquímicos, se compran semillas de menor calidad y se obtienen menos rindes”, agregó.

Bajar los márgenes
“La herramienta más importante para enfrentar la inflación es apelar a un aumento de las cantidades vendidas”, señaló José Clavería, presidente de la Asociación de Amigos de la Avenida Santa Fé, haciendo referencia a las medidas aplicadas en el sector de comercios. En este caso aparece la imposibilidad de reducir los costos de servicios, alquileres, salarios e impuestos, que en los últimos tiempos impactaron de lleno en la actividad.

Una de las formas de lograr este objetivo es incitando a la gente a consumir, aunque ante el aumento de precios no es tan fácil. Es por eso que los comerciantes terminan bajando los márgenes de rentabilidad, reducen lo que tradicionalmente marcaban en los precios y mantiene los plazos de pago de tres a seis meses sin interés con las tarjetas de crédito”.

El sector de productores de sweaters también decidió restringir la rentabilidad para no perder consumo. El presidente de la fundación ProTejer, Pedro Bergaglio, explicó que en la última temporada el sector absorbió el 15% de aumentos salariales del sector textil que se otorgaron en marzo de este año para respetar los precios con que se cerraron las operaciones en septiembre del año pasado.

Para la temporada de verano, el empresario estima que trasladarán los aumentos en el costo de los insumos y la mano de obra “en función de cómo se desarrolle la temporada de invierno, es decir, si el consumo convalida el aumento de precios”.

Compras al exterior
Comprar menos puede ser una alternativa para las Pyme que no pueden sostener sus niveles de costos, pero las grandes pueden apelar a la importación de insumos a precios más baratos que los producidos localmente.

Desde el año pasado, el sector metalmecánico empezó a importar mayor cantidad de:

  • componentes eléctricos
  • electromecánica (cuya producción local perdió un 25% del mercado)
  • motores eléctricos
  • bombas
  • rodamientos
  • engranajes
  • piezas fundidas.

El principal país de origen es Brasil, que acumula el 35% de las compras, seguido por China con el 15%, luego Europa y Estados Unidos. En términos estáticos, el tipo de cambio real se encuentra por debajo de la devolución ($0,80 por dólar).

El sector metalmecánico ha sufrido un aumento del 30% de sus costos el último año y ha trasladado el 50% a precios y el resto lo ha absorbido de su rentabilidad, según informó el economista Fernando Grasso, de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina. Alrededor del 60% de la estructura de costos de la industria se compone de insumos metalmecánicos: acero, aluminio, etc. que el último año han aumentado un 40% no sólo en el país sino en el mundo debido a la creciente demanda mundial.

Para el año que viene, Grasso estima que puede haber paros de producción si se mantiene esta estructura de costos y de aumentos salariales en las empresas chicas, las autopartistas, las fundiciones, productoras de ascensores y de maquinaria agrícola, este último si continúa la crisis con el campo.

También los productores de indumentaria estiman que, de seguir con esta estructura de costos y el nivel de importaciones de productos terminados,? 70% de las fábricas líderes se convertirán en importadores en seis meses. Según dijo Benyakar, “los vendedores de indumentaria de bebes y adultos ubicados en los shoppings center son todos importadores. En tanto, el resto se convertirán de a poco ya que el tipo de cambio real hoy está en 1 a 1”. El sector textil observa con preocupación la creciente importación de tejidos, rollos de tela e hilados como la poliamida en sustitución de los producidos localmente para abaratar costos de insumos.

Costo laborales y generación empleo
Este aspecto es clave para todas las empresas, especialmente porque aún se debaten las? renegociaciones salariales. El mismo se ajusta a través de dos mecanismos:

  • Por medio del freno en el empleo de mano de obra
  • Por la disminución del pago de horas extras, gratificaciones y reducción de turnos de trabajo

Hasta ahora, los costos laborales se han podido absorber, según contaron los empresarios, y el desafío será sobrellevarlo en el futuro. La apertura de nuevas paritarias en la segunda mitad del año constituirá un nuevo incremento de costos que no saben si podrán absorber.

En el segmento Pyme, se produjo una desaceleración en la generación de empleo. En el primer trimestre de 2008, la cantidad de ocupados creció 1,5% respecto del trimestre anterior, cuando el Obervatorio Pyme notaba incrementos del orden del 5% trimestral.

En el sector metalmecánico, si bien la cantidad de horas trabajadas sigue siendo creciente, Grasso observó una desaceleración en el ritmo de generación de empleo al reducirse a la mitad en cada uno de los últimos dos cuatrimestres. En el segundo cuatrimestre del año pasado había crecido un 5%, para pasar a un 2,4% en el tercero y a un 2% en el primero de este año.

Los servicios tercerizados también se revisan. La práctica entre los empresarios es la de negociación permanente para mejorar las condiciones de contratación: más volumen, mejor precio y más facilidades. Servicios como la provisión de matafuegos, la logística y en el sector textil, embalajes, cajas corrugados, etiquetas, cintas de embalar, bolsas de polipropileno son renegociados para obtener mejores condiciones.

Los plazos de pago se alargan
Profundizado por el corte de la cadena de pagos del sector agroindustrial ante la crisis que vive el sector, las cámaras empresarias notan un alargamiento de 30 días en el pago a proveedores.

Según datos del Observatorio Pyme, en el primer trimestre de este año,? un 57% de los empresarios consideraron como un problema el retraso de los pagos clientes. Según explicó Clavería, los cheques se han diferido de 60 a 90 y de 90 a 120 días porque “las ventas se han retraído”.

Decisiones a corto y mediano plazo
Los empresarios deberán aprender a convivir con los aumentos de costos por el aumento de precios. Las expectativas inflacionarias de este año se mantienen firmes entre los empresarios Pyme en un 20,3% y las de un aumento de salarios, en un 23 por ciento.

Estas expectativas influyen en el nivel de confianza de los empresarios y, por lo tanto, en sus decisiones de inversión y de contratación de personal. El índice de confianza empresaria elaborado por la Asociación Empresaria Argentina (AEA) cayó al 32% en marzo de este año desde el 41% de diciembre del año pasado.

A pesar del contexto actual, las empresas continúan con sus planes de inversión por cuanto les es más costoso parar los proyectos que continuarlos, explicó el presidente de AEA, Gastón O´Donell. Pero los empresarios coinciden en que las decisiones que se tomen en este contexto de incertidumbre política y económica son las que repercutirán en el nivel de inversión del año que viene que permitirá incrementar las cantidades producidas y mantener los niveles de rentabilidad.

El conflicto con el campo, la inflación local y del mundo y la política monetaria y fiscal que aplique el Gobierno, pautarán la calidad de las decisiones.

Fuente | Infobae