Después de 30 años Elías Soso deja la conducción de la Asociación Empresaria

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Elías Soso deja la conducción de la AER.
Así, pasará la posta (se presume que a Ricardo Diab) y redoblará la apuesta de sus convicciones impulsando la creación de un instituto para la formación de dirigentes locales. “Me voy en el mejor momento, pero nadie quiere que me vaya”, le dijo en declaraciones al diario La Capital.

A los 74 años declaró conocer como pocos la ciudad, desde que subía al tranvía 23 para recorrer más allá de Dorrego al 1400 donde nació y donde, siendo un niño, le leía a su papá, que era analfabeto, las noticias de la guerra en el mundo árabe.

Desde entonces pasó tanta agua debajo del puente que su experiencia como dirigente no se agota en varias horas de charla. Eso sí, está orgulloso de la coherencia ideológica en la que está plantado desde que Arturo Frondizi lo fascinó con el desarrollismo. “¡Resisto un archivo!”, sostuvo con humor. Y aclaró que desde esa posición eligió siempre la objetividad para sumar a las cosechas ajenas del signo que fueran siempre que concordaran con sus principios: crecimiento con justicia social.

Su militancia gremial arrancó hace casi medio siglo, cuando a los 28 años pisó por primera vez la escalera de la Asociación Empresaria, entidad que había nacido en plena década del 30 impulsada por los 66 carboneros que, a pesar de comerciar lo que era la energía de aquella época, no habían encontrado lugar en otros espacios locales. “Cómo habrá sido la urgencia por lograr algo entre todos que se fundó un 24 de diciembre de 1935”, evocó Soso para resaltar el neto perfil de pequeña y mediana empresa con el que arrancó la institución por la que después pasaron nombres conocidos para los rosarinos como “los García de La Favorita y los Lagos de La Capital, entre tantos otros, además de zapateros y tenderos de los distintos barrios de la ciudad”, acotó.

“Ya cumplí varios sueños dorados al frente de esta institución”, reconoció en un recuento tan dinámico como colorido de su extensa actividad, que incluyó haber ayudado a posicionar a la Asociación Empresaria nivel nacional y recibir a figuras de las ligas mayores de la actividad económica e industrial del país. Y dijo que el empuje de los últimos años se asemeja a un período similar vivido en la etapa previa a la recuperación de la democracia.

“Fuimos pioneros en el armado de una convocatoria nacional que en 1981 y 1982 fue uno de los instrumentos políticos del movimiento empresario a favor de la democracia”, explicó. En Rosario la iniciativa tuvo su correlato en un acto multitudinario que se realizó en Sportivo América. “Era una aventura, habían desaparecido los partidos políticos y desde aquí generamos un movimiento nacional que fue un Talón de Aquiles”, comentó. ¿Qué significó esa acción en ese marco de restricciones? “Había temor, las fuerzas de seguridad no querían dejar llegar la gente al acto; en Buenos Aires no pudieron hacer algo similar”.

Compromiso
“Hace tiempo vengo reflexionando sobre la formación de grupos de dirigentes jóvenes”, confesó Soso, quien tiene un logro poco habitual: haber estado al frente del barco cuando la AER cumplió todas las bodas significativas del calendario. Claro que después del 75º aniversario, en 2010, comenzó a pensar que era momento de retirarse de la presidencia, pero no de la militancia gremial.

Capacitación
“Tengo la mente fresca así que voy a seguir”, aseguró Soso y anunció la creación de un instituto para formar dirigentes políticos y empresarios con la participación de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). “Yo soy producto de una Argentina generosa, pero hoy no alcanza con el esfuerzo, la intuición y la calle, hoy hace falta capacitación superior”, aseguró.

Fuente: La Capital