El Banco Mundial advierte que hay deficiencias en la infraestructura rural

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Mientras el Congreso discute el futuro de las retenciones al agro, un contundente informe del Banco Mundial advirtió sobre las principales deficiencias de la infraestructura rural en la Argentina: caminos deteriorados, una mayoría de viviendas sin luz eléctrica, nivel de riego insuficiente, ínfima cobertura de cloacas y una alta exposición a las inundaciones.

“Problemas de gestión y mantenimiento, de financiamiento, ordenamiento y planificación caracterizan el sistema de infraestructura rural de la Argentina”, indicó el organismo multilateral, en un detallado estudio.

La clave del problema, que limita el desarrollo del sector rural y, por lo tanto, acota su aporte a la economía del país, gira más en torno de la distribución de los recursos y las obras que de las cantidades invertidas.

De hecho, en términos del PBI, el nivel de inversión en infraestructura se ubicaría cerca del 4%, frente al 0,5% de la década del 90 y al 3% de los 80. Sin embargo, el estudio del BM indica que “hay un alto grado de desarrollo pero muy diferenciado según las regiones y productores”.

Así, mientras el nivel de acceso al mercado es bastante alto en los sectores tradicionales de la zona pampeana y en los más dinámicos (vinos y frutas) de otras áreas, cae abruptamente en los mercados “en los que participan los sectores muy pobres”, se detalló.

El banco advirtió que la cobertura en la infraestructura rural “no está acorde con el potencial productivo del país, sobre todo en las áreas de productores pequeños”. Este diagnóstico se refleja claramente en el área de riego: aunque hay 1.600.000 hectáreas alcanzadas por el agua, existen otros seis millones de hectáreas que no gozan de ningún servicio y que podrían ser destinadas al cultivo.

Pero el problema más acuciante, según el banco, se relaciona con los caminos. Exceso de cargas de transporte, erosión hídrica y falta de mantenimiento sistemático son las causas de su deterioro. Al respecto, el director de estudios económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario, Rogelio Ponton, expresó: “Seguimos con los mismos medios que hace 40 años, cuando exportábamos 15 millones de toneladas de granos y derivados, pero ahora la exportación llega a 70 millones, de los cuales 60 millones salen por este puerto”.

“En realidad, no es mucho lo que se ha hecho por esta zona: sí se profundizó el nivel del río la década pasada, pero desde 2001 el Estado no participó más y toda la tarea de obras y puertos la llevó adelante el sector privado”, afirmó. Ernesto Ambrosetti, economista de la Sociedad Rural Argentina, agregó que “hay escasa inversión en caminos, falta de una adecuada red de ferrocarriles y de dragado del río Paraná”. La zona más afectada es el norte del país, que tiene “un gran flujo de productos perecederos y muy pocas vías adecuadas para transportarlos”.

En su informe, el Banco Mundial detalló las principales necesidades de cada región: en el Noroeste, la infraestructura de riego; en el Nordeste, caminos rurales; en Cuyo, obras para riego; en la región pampeana, para reducir inundaciones, y en la Patagonia, para riegos y caminos.

Pese a este cuadro crítico, el BM destacó que “en los últimos 4 años el Gobierno ha venido realizando grandes esfuerzos para mejorar sustancialmente la infraestructura”.

Atraso en la inversión
De todos modos, el organismo multilateral recomendó “fortalecer y modernizar el sector público, promover la participación público-privada, orientar el uso de impuestos inmobiliarios rurales para crear infraestructura y mejorar los mecanismos de financiamiento”. Al respecto, el administrador de la Dirección Nacional de Vialidad, Nelson Periotti, dijo que, en el caso de los caminos rurales, “desde los años 50 no se trabaja para mejorarlos”. El funcionario sostuvo que “los caminos rurales están en una situación crítica por el gran aumento del volumen de tránsito y la falta de mantenimiento”.

A cargo del organismo desde mayo de 2003, Periotti admitió que sólo ahora, con el aumento de ingresos previsto por el nuevo esquema de retenciones móviles (que destina un 20% de los excedentes a caminos rurales) podrán hacerse obras en este rubro. “Fuera de esto -explicó- no había recursos presupuestados para estas obras.”

Según Periotti, hay 400.000 kilómetros de caminos rurales en el país y cada kilómetro de mejora “cuesta entre 200.000 y 250.000 pesos para consolidar, por lo que pensamos que en dos años podemos hacer cerca de 5000 kilómetros con estos recursos”.

Las principales obras se concentrarán en áreas de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Buenos Aires. En particular, indicó que “Rosario está colapsado”.

Fuente | La Nación