El diseño al alcance de todos

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Con el objetivo de acercar el diseño a la gente, Sergio Cantarovici y Esteban Iurcovich encontraron la ecuación para bajar los precios de los grandes diseñadores de mobiliario y abrieron Manifesto pocos días antes de que Fernando de la Rúa se subiera al helicóptero en la Casa Rosada. Desde entonces, y pese al contexto negativo de los primeros meses, el proyecto creció en forma exponencial hasta convertirse en un referente del sector, que factura 13 millones de pesos al año.

“Empezamos a armar la empresa a mediados de 2001. Yo venía de una familia de fabricantes de muebles y conocí a Sergio como cliente. Los dos tenemos un profundo amor por el diseño y notamos que los precios que tenía no eran accesibles”, recordó Iurcovich, de 40 años, tras señalar que por esos años la propuesta del sector estaba concentrada en representantes de marcas internacionales.

“Entonces nos decidimos a avanzar, y lo que hicimos fue armar una colección de piezas clásicas de arquitectos europeos modernistas. Buscamos los diseños cuyas patentes ya estaban vencidas y empezamos a producirlos en el país con talleres tercerizados. Eso bajó el precio y, además, lo cierto es que en el país se manejaban márgenes muy altos”, agregó. La puesta en marcha demandó 15.000 dólares y parte de la inversión fue destinada al acondicionamiento de un showroom en Palermo. Las primeras semanas fueron “difíciles”, pero las ventas empezaron a sucederse a partir de mediados de enero.

“Por esos días cerramos una gran venta de un mexicano que dejaba la Argentina y se llevó un contenedor lleno de muebles”, dijo Iurcovich. El emprendedor y su socio fueron ampliando el catálogo de productos con líneas de diseño contemporáneo y para chicos. En 2003, crearon Diseño de Autor, una unidad por la cual incorporaron piezas de autores nacionales, como Picnic, La Feliz, Brion y Juan Diciervo. En 2005, se decidieron a traer importados y se convirtieron en representantes de Kartell y Haworth. Dos años después, incorporaron como socia a Vanesa Bustin, que fue empleada de la compañía desde su comienzo. Actualmente, está al frente de la gerencia administrativa.
Dos mercados, una fábrica

Con las ventas en ascenso, Manifesto montó su propia fábrica de muebles en la localidad de San Martín y mantuvo su estructura de talleres tercerizados para determinadas piezas y terminaciones.

La compañía se consolidó en dos mercados: residencial y corporativo. El primero, según sus fundadores, está formado por amantes del diseño de 25 a 50 años que tienen un poder adquisitivo medio-alto.

El segundo hoy contiene un listado de empresas, como Museo Renault, Banco Itaú, La Caja, Dazzler Buenos Aires, Banco Mundial, Arcos Dorados, MTV, Banco Itaú, Edificio Repsol YPF Puerto Madero, Google y Esplendor.

“La unidad de empresas es la que crece hoy con más fuerza y representa el 40% de nuestras ventas. Hacemos decoraciones, ambientaciones y también alquilamos el mobiliario”, precisó Bustin.

Entre los planes a futuro de la empresa, figura la apertura de franquicias en el interior del país. Los socios también desarrollarán una unidad de negocios destinada al armado de sistemas de puestos de trabajo. “Vamos a hacer los boxes de las oficinas; hoy todo ese mobiliario es importado y hay potencial de crecimiento”, dijo Iurcovich.

Manifesto exportó sus productos a España, Chile y México, y tiene previsto continuar con el desarrollo del mercado exterior. Por otro lado, también avanzará con los programas de apoyo al diseño de vanguardia, como el concurso “La nueva silla latina”, que desarrolló junto con la Universidad de Palermo.

Fuente | La Nación

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