El té, el diseño y la comida sana, ejes de un bar en Puerto Madero

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Sin experiencia en el rubro gastronómico, pero con la firme idea de que el té y la comida sana fueran un motivo de conexión para mujeres jóvenes adultas y turistas, tres amigos crearon en 2006 Tea Connection, un bar que el año pasado facturó un millón de pesos, y en dos meses la nueva sucursal de Puerto Madero Este tuvo una facturación que rozó los 200.000.

Pablo Lorenzo (31) y Alejandro Silley (29) eran amigos, ocupaban cargos ejecutivos en grandes empresas y tenían en mente el desarrollo de un proyecto de deli & tea house , una casa de té que se diferenciara del resto y que fuera innovadora para el medio local. Cuando Ato Vidou (31) se enteró, no dudó en participar y le sumó al proyecto sus conocimientos e ideas en diseño de interiores.

Un living decorado con telas cuyos dibujos son hojas de té; sillones con una amplia vista a las espaldas de la ciudad, y un ambiente relajado son las claves de este local donde, según contó Lorenzo, “es importante el trato, ya sea con empleados o clientes, porque más que un negocio gastronómico es un negocio de gente”.

Y agregó entusiasmado: “Desde el primer momento lo pensamos así, como lo estamos viendo hoy: basarnos en el desarrollo del té en hebras, productos orientados a una alimentación equilibrada, con un menú natural y copado; bien cotidiano y bien urbano, aparte del diseño”.

El comienzo
Tea Connection abrió sus puertas en diciembre de 2006 en el barrio de Recoleta y a fines de 2007, gracias a la buena respuesta que tuvieron, sus dueños decidieron instalar una sucursal en Puerto Madero Este. La inversión en el primer local fue de 100.000 dólares, mientras que en el segundo el aporte fue de 80.000.

Debido al crecimiento del negocio, los tres amigos acordaron que Pablo Lorenzo dejara su trabajo en la firma Arcor para hacerse cargo personalmente de los dos locales, mientras que Alejandro Silley aún trabaja en la empresa de conservas Alco. Ato Vidou, el más independiente de los tres, se ocupa del diseño de interiores junto a una reconocida arquitecta argentina.

“Decidimos incursionar en este mundo rico del té, después de viajar al exterior y ver cómo se trata a esta bebida, que es la segunda después del agua, así que tanto a nivel industrial como comercial las expectativas son espectaculares. Estuvimos en varias oportunidades en Londres y aprendimos mucho sobre los distintos blends y todo lo que rodea al té”, explicó Ato Vidou. El té se sirve con relojes de arena diseñados por ellos, y las pavas las hizo un artesano japonés especialmente para ellos.

Los dueños de Tea Connection planean extender la red de sucursales, pero sin vender la franquicia y con la vista encima de cada sucursal que se abra. “Estamos avanzados en la apertura de un local en un shopping porteño y en Santiago de Chile. Desde hace seis meses, trabajamos fuerte con una importante cadena minorista de decoración de interiores para que un Tea Connection sea parte de esa unidad de negocios”, comentó Alejandro Silley.

Este año se sumarían dos locales más en la Capital Federal, y esperan que antes de junio abran las puertas en Rosario y Córdoba.

Actualmente, entre los dos locales suman 34 empleados y, por sugerencia de los clientes, planean la apertura nocturna del local de Puerto Madero.

Para elegir el té que uno desea tomar, sólo debe acercarse a una de las quince campanas que cubren los cacharros con las hebras de los blends y oler el aroma concentrado. La intuición ayudará a realizar la elección: la misma intuición que tuvieron estos jóvenes para apuntar a un público que, por medio del boca a boca, sorprendió a sus dueños.

“Nos asombró la respuesta en Puerto Madero, porque pensamos que, al haber mucha competencia, enero iba a estar bravo, pero la verdad es que la gente aceptó nuestra propuesta”, expresó Pablo Lorenzo.

Enlace | Tea Connection
Fuente | La Nación

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