Exportadores denuncian trabas a embarques de maíz y de carne

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Exportadores de carne y maíz advirtieron con preocupación ayer que desde el martes pasado la Aduana comenzó a solicitar requisitos adicionales a los habituales para la exportación de ambos productos. En el caso de la carne, estas medidas mantienen frenadas en el puerto de Buenos Aires 600 toneladas que ya habían pasado los controles aduaneros correspondientes, pero que fueron retenidas a último momento (“las bajaron del buque”, dijo un exportador), y aún no fueron liberadas para la exportación.

No se trató de una resolución ni de una circular. La Subdirección General de Control Aduanero emitió un aviso no formal en el que se explica que no se autorizará el libramiento de la mercadería de exportación de carnes enfriadas y congeladas y de maíz hasta tanto los exportadores informen una serie de datos suplementarios a la documentación que normalmente se debe presentar para realizar los envíos al exterior.

Antes de librar la mercadería para la exportación se exige la presentación del contrato con el comprador del exterior, acreditar fehacientemente la modalidad de pago y constatar el costo de producción de la mercadería exportada con la firma de un contador público y la certificación de un Consejo Profesional. No fueron pocos los operadores que vieron en este último requisito la huella del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

Además, la comunicación señala que, en caso de que a la mercadería le toque en la Aduana portuaria el canal verde (libre de controles físicos y de documentación), deberá pasar obligatoriamente a canal naranja para realizar el control documental de la exportación.

“Requisitos normales”

Fuentes oficiales explicaron que, por facultades propias, la Aduana está efectuando controles específicos en exportaciones en función del riesgo evaluado, según sus funciones operativas normales. “Se trata de requisitos técnicos normales”, dijeron desde el sector oficial.

El directivo de una empresa exportadora del sector cárnico desestimó el pedido de la Aduana y explicó que se trataba solamente de una cuestión administrativa que no traería mayores inconvenientes a la operatoria de exportación. Y que en los próximos días se normalizará la situación. Sin embargo, otro exportador de carne explicó a LA NACION que nunca había recibido un pedido similar por parte de la Aduana. “Esto no es simplemente un requisito administrativo, no se trata de algo normal”, dijo el exportador, que prefirió no ser identificado.

El lunes, la Aduana había prohibido el embarque de contenedores que transportaban carne vacuna y que estaban listos para ser despachados desde las terminales portuarias de Buenos Aires y Dock Sud, en un episodio que incluyó el descenso de los contenedores del buque.

En esa oportunidad, el ministro de Economía, Martín Lousteau, se enteró del hecho durante una reunión con empresarios de las industrias frigorífica, del sector lácteo, porcino y avícola, con quienes evaluaba el reabastecimiento del mercado interno cuando ya era inminente que el paro agropecuario quedaría suspendido. El directivo de una empresa le mostró a Lousteau la circular de la Aduana en su BlackBerry y el ministro miraba la pantalla mientras, incrédulo, movía la cabeza de un lado a otro.

Hoy, los directivos de las empresas que abastecen al mercado interno se reunirán nuevamente con Moreno para evaluar el suministro en las góndolas.

En tanto, en el sector agropecuario estimaron que, en cuestión de uno o dos días, el maíz llegará a los puertos y a los molinos. Y tampoco tardará en llegar a los feed lots y a las granjas avícolas, muy cercanas a los campos sembrados de maíz, ya que el paréntesis en el paro agropecuario y el buen tiempo de ayer permitieron continuar con la cosecha del cereal.

“Oferta de maíz hay”, dijo un exportador, extrañado por los nuevos requisitos de la Aduana. La Argentina produce 22 millones de toneladas de maíz por año, de las cuales entre 7 y 8 millones se destinan al consumo interno. Sumando el remanente del año anterior, el saldo exportable será este año de 15 millones de toneladas.

Fuente | La Nación