Gana terreno la segunda generación del empresariado

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Saber delegar es una virtud imprescindible para la permanencia de cualquier agrupación o empresa que quiera fortalecerse con el paso del tiempo. Así lo entendieron las principales asociaciones y cámaras de empresarios de la región, que este año le dieron un empujón extra al recambio que tomará las riendas en el futuro, la segunda generación de los hombres y mujeres de negocios más exitosos de la región.

En línea con una tendencia nacional, se presentó en sociedad la Asociación Civil Empresaria Joven (Acej), la pata sub 35 de Aer. Fisfe, por su parte, le cede cada vez más participación a la nueva ola en el tradicional Congreso Industrial que organiza, la Cámara de Inmobiliarios (Cadeiros), hace varios meses lanzó su versión “Junior” y Jefeg, la agrupación menor de Federación Gremial, apuesta a la capacitación llevando a cabo seminarios abiertos.

Aunque en el mapa institucional todavía dependen de las estructuras mayores, este año los “chicos” vienen en franco crecimiento en la provincia y posicionarlos parece ser la nueva meta. Juan Pablo Diab, presidente de la flamante Acej, resaltó el esfuerzo de la entidad que conduce Elías Soso por “dar espacio y aire a la estructura”, cuando la fórmula funciona y gestiona a la perfección sin la intervención de los nuevos líderes.

“Somos el futuro de la Aer, tenemos que empujar para adelante” resumió Mario Cura, hijo de Marta y hermano de Jorge. Pertenecer a las asociaciones del sector, parece ser un paso adelante en el camino hacia la sucesión de la empresa familiar. “Esta iniciativa es también porque quiero capacitarme para el día de mañana mantener o superar lo que hizo mi padre. Delegar Micropack tiene muchísimos pro, pero también es un peso grande”, explicó Lelio, el Di Santo que apenas pasó la mayoría de edad.

Carolina Paladini, también de Acej, dijo que por ahora no están pensado en la dirigencia sino en ganar solidez como grupo: “Lo que aprendamos ahora nos ayuda tanto para seguir con el camino paterno como para armar un proyecto independiente. Me gustaría aportar al crecimiento de la empresa que es parte de lo que uno es, pero sé que si quisiera cambiar también tendría el apoyo de mis padres”, señaló la joven contadora, que actualmente se desempeña como profesional en una firma de indumentaria local de peso.

Más allá de la importancia de hacerse lugar, los dirigentes del futuro creen que el mayor obstáculo que enfrentarán cuando estén al frente será lograr la participación y el compromiso de los de su generación, una camada marcada por el descreimiento y las estrategias individualistas.

“Mi viejo tuvo siempre participación institucional y el mensaje que me dio fue claro: cuando algo no te gusta, no te quejes, actuá para cambiarlo”, definió Andrés Carabajal, de Fisfe joven. Otro de los desafíos se arrastra del presente y es la falta de estabilidad en las políticas públicas y la imprevisibilidad de las reglas de juego.

“No se pueden sostener estructuras si no existen planes a largo plazo”, opinó Maria Elisa Requena, secretaria de Fisfe Joven, mientras que su par, Carabajal, aclaró que el diálogo y el trabajo codo a codo con el gobierno “tiene que existir sí o sí”, y que para las asociaciones es impensable no contar con la sinergia con el sector público.

Por su parte, Celina Dávola, de Acej, mencionó como uno de las preocupaciones a futuro el aspecto tributario: “Creo que será nuestra misión llegar a un acuerdo o conservar un buen trato preexistente en la cuestión impositiva, que es una presión importante y una fuente de incertidumbre”, explicó.

Para cumplir con las metas, la segunda generación de dirigentes enumeró algunas características que debe tener un nuevo líder: poder ver ampliamente al sector en general y no sólo a los intereses propios, aceptar disensos, explicar una idea y llevarla a cabo con eficiencia y trabajar la capacidad de planificación y de gestión.

“Sería bueno que los jóvenes podamos ser un órgano operativo dentro de las organizaciones mayores, capacitándonos antes”, dijo Andrés Carabajal, de los industriales, con el ojo puesto en defender el espacio de acción.

Aunque todavía les falta un largo camino de trabajo, la posición del joven cobró importancia y se volvió urgente definir el rol que ocuparán. El futuro llegó hace rato.

Fuente | Punto Biz