La reactivación del consumo empuja una renovada oferta de financiamiento

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De la mano de una mayor financiación —a través de los instrumentos tradicionales de crédito como los préstamos bancarios— y otros alternativos como las tarjetas o los planes que ofrecen las cadenas comerciales, el consumo está experimentado un nuevo ciclo de expansión en la región, que muchos analistas auguran como una tendencia que llegó para quedarse o al menos, consolidarse en el corto plazo.

Aunque el repunte de las compras de bienes de uso comenzó a observarse a fines del año pasado, las primeras estimaciones dan cuenta de un crecimiento del nivel del consumo del orden del 5 por ciento en el primer trimestre de 2010 en relación al mismo período del año pasado. Aunque por ahora el porcentaje es incipiente los analistas consideran que es un indicador clave que perfila la tendencia.

De todos modos, el universo no es uniforme. En este “revival” del consumo los rubros más activos son los de uso centrados en el sector de electrodomésticos, pero también el automotriz, motorizado en primer lugar por alimentos y bebidas, aunque en este caso con una demanda traccionada por la ola de promociones que hay en las distintas cadenas de super e hipermercados.

Para respaldar la demanda, las entidades financieras volvieron a la carga con una variada oferta de créditos para consumo, esencialmente en la línea de personales para individuos, que según expresaron desde las entidades vienen en franco ascenso. Atrás, y mucho más relegado, está el financiamiento hipotecario para la compra de vivienda única, una materia aún pendiente en la Argentina.

Según las últimas cifras del estudio del economista Miguel Angel Broda, las ventas de autos en los últimos tres meses registran un aumento de 48,1% respecto a un año atrás (a tasas anualizadas), mientras que las de electrodomésticos estarían aumentando a un ritmo de 38,9% en el mismo período.

En el rubro de alimentos, bebidas y limpieza, la consultora CCR indicó que el primer trimestre se registró un aumento del orden del 4,3%, cuando el año pasado registró una suba de 1,6% durante el año.

Las proyecciones para este año es que este segmento crezca entre 3,5 y 4%. En este punto, los indicadores de consumo en supermercados están levemente por encima, con una estimación de crecimiento para este año del 6,6%.

“El año pasado la gente sintió la preocupación del marco general y empezó a pensar otra vez en el desempleo. Hoy parece haber olvidado ese tema y mientras haya trabajo, hay recuperación”, dijo Daniel Moreira, director de calidad y contenidos de CCR.

“Desde el punto de vista de la percepción del consumo está estable, pero desde distintas auditorías de mercado se registra un aumento del 5 por ciento en el último trimestre”, indicó Alberto Guida, presidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (Cadam).

Para el empresario, la mejora se observa en los mercados en distintos rubros, como el transporte de granos, la exportación de autos (récord de exportación en el úlltimo trimestre), y en esto apunta la influencia que tuvo la asignación universal por hijo, que realizó un gran aporte al consumo masivo.

Aunque la mejora en el poder adquisitivo y la percepción de estabilidad laboral contribuyen a consolidar esta tendencia, el proceso inflacionario atenta contra la misma.

Elías Soso, presidente de la Asociación Empresaria de Rosario, coincidió con los analistas en que se produjo un aumento del consumo en los últimos meses, particularmente destacó la ventas de artefactos del hogar (en 50 cuotas algunos), y aseguró que tanto en las cadenas de supermercados de Buenos Aires como las locales la facturación fue positiva. “Crece la demanda en todos los rubros y la tarjeta de crédito es una impulsora, a pesar de que sea un modelo que no nos agrada” indicó y agregó: “Los bancos deberían estar pensando en créditos rápidos para comprar al ritmo del consumo si no se va a generar un cortocircuito entre la oferta y la demanda”, dijo.

Créditos
Uno de los impulsores de este nuevo ritmo de consumo es la mayor disponibilidad de créditos —con tasas más competitivas y oferta más variada— que por otra parte ofrecen como el de los electrodomésticos.

Según datos de la consultora Deloitte, crecieron los préstamos comerciales y las tarjetas de crédito. A modo de ejemplo, a marzo de 2010, la banca totalizaba una suma de 144.751 pesos destinaods al préstamos del sector privado, registrando una suba del 1,6% con respecto al mes anterior. Las otras líneas también mostraron un leve incremento, ya que los préstamos personales crecieron un 1,3%, los prendaarios 0,9%, y los hipotecarios 1%.

La vedette de los mismos son los créditos para consumo y los grandes oferentes son los bancos, aunque hay otro tipo de agentes que atienden al mercado más chico, generalmente de clientes que no logran calificar ingresos para acceder a un préstamo bancario.

Desde el Banco de Galicia comentaron que la originación de préstamos personales muestra una tendencia de crecimiento que se mantiene desde mediados del 2009, aunque aclaran que no se puede hablar todavía de una reactivación aunque sí de de un crecimiento sostenido. “La gente tiene necesidades de consumo que, en muchos casos, satisface mediante el préstamo personal. Las tasas de los personales varían en función al segmento de cliente y su relación con el banco. Tenemos una oferta muy amplia con tasas desde 14%. No han sufrido variaciones significativas”, indicaron.

Marcos Bazán, socio de la división finanzas de la consultora Deloitte, explicó que con respecto a la reactivación del crédito y el consumo hubo muchos vaivenes como para afirmar que es algo consolidado.

“Las tasas se acomodaron y están en una especie de equilibrio con tendencia a la baja”, acotó.

Por su parte desde el Banco Macro, también señalaron que los créditos al consumo lograron recuperarse luego de las bajas de tasas generalizadas que se registraron entre los últimos meses del 2009 y principios del 2010. “A medida que el contexto económico mejore y sigamos viendo una respuesta positiva por parte de los clientes, entendemos que las tasas podrían seguir esta tendencia”, aseguraron y agregaron “estos últimos meses comenzaron a realizarse promociones de préstamos personales con tasas y cuotas preferenciales, lo que permite mejorar la colocación mensual. Actualmente la demanda de créditos se encuentra en continuo crecimiento y si tomamos este cuatrimestre como punto de referencia, en Macro el crecimiento llega hasta el 138% respecto al primer cuatrimestre de 2009”.

Norberto Alvarez gerente de al sucursal Rosario del Banco Nación coincidió con los ejecutivos de las otras entidades y señaló que la líneas de préstamos personales de hasta 120 mil pesos son un “boom” para la entidad y están viendo mucho movimiento en relación a los mismos —a través de tarjetas de crédito por ejemplo— para la compra de televisores o notebooks.

No obstante, Guida (Cadam) observó que no hubo una modificación en la actividad en función de la financiación en cuotas. De acuerdo a su perspectiva, esto genera distorsión de precios y es algo más usual en las grandes ciudades donde la gente utiliza mucho más el pago financiado. “El tema es cómo sostener esta metodología a lo largo del tiempo”, dijo y consideró que uno de los grandes inconvenientes de los grandes supermercados es salir de ese sistema.

En tanto, Soso sostuvo que el consumo viene de la mano de la financiación. “Hoy los bancos están muy líquidos, hay optimismo. De todos modos, hay que avanzar en la inclusión social, es un vacío que debe llenar la clase política”, dijo.

¿Reactivación?
Si bien los indicadores van dando señales positivas hay algunos datos que generan interrogantes como los que señala la consultora de Broda. Las cifras de ventas de alimentos y bebidas registradas en los supermercados en los últimos tres meses cayeron a una tasa anualizada de 4%, lo que revela lo peculiar de esta llamada “recuperación” económica.

Algunos analistas señalan que lo que se está produciendo en la Argentina no sería otra cosa, que un boom de ahorro, ya que se focaliza sobre la demanda interna de los llamados bienes durables (autos, propiedades, electrodomésticos) y no incluye las ventas de bienes no durables, como los alimentos. Dicho de manera directa: los argentinos están comprando bienes que les den seguridad y puedan mantener el valor de reventa, o que pueden pagar en planes de cuotas muy largos.

No obstante, Moreira aseguró que la tendencia positiva para el consumo vino para quedarse ya que no hay dato concreto que augure una situación peor para este año. “La variable que mueve el consumo es el desempleo”, sintetizó.

Fuente | La Capital