Las mujeres “todo terreno” vuelven a tomar la administración del hogar

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La vida cotidiana de las mujeres cambió, como también se modificaron sus hábitos de consumo. Son ellas las que deciden lo que se compra dentro del hogar: ahora prefieren el supermercado al almacén, compran lo que necesitan y no acumulan y eligen todo aquello que les facilite las cosas.

Cercanas a la tecnología, habituadas a Internet, las PC suelen convivir con la TV en el nivel de importancia que le asignan. Mientras que la televisión es un espacio compartido y negociado en el hogar, la web parece ser el punto de fuga individual donde ellas logran recrear un espacio personal (chatear, bucear, informarse).

Natalia Gitelman, directora de DatosClaros, explica como es esta nueva etapa: “Los datos surgen de distintas investigaciones que llevamos a cabo desde DatosClaros entre mujeres de 25 y 45 años, que se orientan a profundizar aspectos relacionados con los hábitos de consumo de las mujeres en el mundo de hoy y la relación de ellas con los medios de comunicación”.

Aunque admiten que los hijos las dividen en torno a las elecciones de vida, toman una posición frente a la maternidad que les permite regular la dinámica del uso del tiempo libre, las tareas del hogar, el desarrollo profesional y la curiosidad por cosas nuevas. Para lograr su objetivo, la mayoría entra en una instancia de negociación para poder satisfacer sus intereses de desarrollo individual.

De acuerdo al estudio, a nivel cultural el cambio se nota en que la mujer rompió con la imagen de su madre de ser ama de casa. Ese rol perdió jerarquía y la vida moderna lo desmonopolizó, ahora se comparten las tareas hogareñas.

De administradora del hogar pasó a planificar los gastos, como si de gerente de familia se hubiera transformado en ministro de economía.

Racionaliza las compras, compara los precios, lo piensa y después decide qué comprar. En este marco, se visualizan como mujeres “todo terreno” ya sea en el espacio familiar como en el laboral.

Los hábitos alimentarios y de lavado de la ropa son puntos de una rutina diaria, que en pocas oportunidades logra ser pensada como momentos creativos.

Economía del hogar
En cuanto a la composición del gasto del hogar, las mujeres consultadas sostienen que invierten el 50% del presupuesto en alimentos y artículos de limpieza. Mientras que para educación, y salidas y tiempo libre destinan el otro 50% en proporciones similares: 25 – 30 por ciento.

Generalmente hacen las compras en supermercados chinos o en los supermercados más conocidos con una frecuencia de dos veces al mes. En todos los casos tienen en cuenta los precios, ofertas y promociones.

Utilizan habitualmente un mismo producto, pero están atentas a las nuevas tendencias y adquieren productos nacionales ante el encarecimiento de los importados.

El vínculo con los medios de comunicación
Las mujeres se muestran sumergidas a múltiples estímulos audiovisuales: tienen más de un aparato de TV en la casa, la computadora está conectada “casi siempre” a Internet, leen determinadas revistas femeninas. La presencia de la radio y los diarios aparecen en menor medida.

Con la tecnología admiten mantener un vínculo cada vez más estrecho y buscar estar actualizadas en aquellas cosas que les gustan.

Las más modernas utilizan teléfonos celulares y, si pueden, de última generación. También eligen tener notebooks o Palms, cámaras digitales y reproductores MP3 o MP4.

Aunque clasifican a Internet como una herramienta, la mayoría de las mujeres no oculta su adicción por la PC y confiesan que lo primero que hacen al levantarse por la mañana es encender la computadora y revisar el correo electrónico. Otras manifiestan no haber tenido otra opción que actualizarse con la tecnología, presionadas por el entorno familiar, aunque reconocen que su importancia es cada vez mayor.

Sienten un fuerte poder de atracción por la web: chatean con sus amigas y aseguran que esta modalidad tiende a reemplazar la comunicación telefónica, participan de promociones de marcas, buscan información, realizan transacciones, leen los titulares de los diarios y bajan música.

Definen a Internet como un medio de comunicación útil, original y entretenido que se ha convertido en algo indispensable en su vida. Aseguran que Internet les sirve para informarse, trabajar, investigar y divertirse y lo consideran parte de sus vidas.

El segmento medio-alto posee una relación más interactiva con la web ya que debido a su mayor poder adquisitivo todas tienen PC y conexión a Internet por banda ancha. En cambio, en el segmento medio-bajo no todas las mujeres tienen computadora o banda ancha. Las que sí tienen se comportan de la misma manera que las del segmento medio alto con asidua interacción con Internet.

Sin embargo, un amplio grupo de mujeres que integran el segmento medio bajo mantienen una actitud temerosa y hasta de rechazo hacia la web y las PC porque las consideran “peligrosas” para los chicos.

La televisión es utilizada por las mujeres como acompañante para los chicos. En general, realizan fuertes críticas a los contenidos repetitivos de los canales de aire: “la TV está cada vez peor”.

Sintonizan programas infantiles para sus hijos mientras que ellas eligen ver preferentemente las series de TV americanas o los programas de interés general en los canales de cable. Valoran los noticieros y se identifican con personalidades que consideran humildes, creíbles y cercanas.

Las mujeres pertenecientes al segmento medio-alto buscan una TV de calidad, están atentas a los contenidos de los programas y tienen una mirada crítica sobre los noticieros y los grupos multimedios aunque reconocen que es fundamental estar informadas.

Por otra parte, admiten que desean más programas de ficción y que disfrutan de algunos canales de cable en los que prevalece el contenido gastronómico ya que se genera una relación más lúdica con la cocina y los placeres gastronómicos. Manifiestan que sintonizan la TV en función de los intereses de los chicos.

En tanto, las mujeres del segmento medio-bajo son menos críticas con la calidad de la programación y sienten a la TV como una verdadera compañía.

Buscan entretenimiento, nada que les demande mucha atención, ya que no tienen tiempo para dedicarle. Miran noticieros y disfrutan viendo programas de chimentos, espectáculos y reality shows. Tienen varios televisores en el hogar y negocian con el resto de la familia qué programas se verán.

Si hablamos de radio, las opiniones están segmentadas. Las mujeres que forman parte del segmento medio-alto mantienen una relación más activa y de interacción con la radio. Escuchan programas que las entretenga y a la vez les informe; aquellos en los que participan mientras pueden seguir haciendo sus tareas.

Las mujeres del segmento medio-bajo tienen una relación más pasiva con este medio, consideran a la radio como una mera compañía. No suelen prestar atención a los contenidos porque en general las aburre.

Con respecto a las revistas se registra un alto nivel de lectura y bajo nivel de compra. Las viven como un espacio de divertimento, principalmente como algo propio de “ellas” y que les habla en un tono de complicidad con el que se identifican. En general, no buscan informarse ni tienen una mirada crítica. Sólo quieren sentir el placer que les brinda el leer una revista y “olvidarse de todos los problemas”.

Los diarios son leídos a través de Internet. Las mujeres tienen poca disposición a la compra en soporte papel. Sólo eligen el diario impreso si otra persona compra el ejemplar. Sin embargo, los domingos se mantiene cierta tradición de lectura del diario impreso. Se consumen más en el segmento medio-alto, también habituales compradoras de libros.

Fuente | Infobae Profesional