Las quejas de la gente pueden convertirse en un buen negocio

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“Buena parte de las irregularidades o fraudes de las empresas son conocidos por empleados, proveedores o clientes. Nosotros les damos a ellos la posibilidad de denunciarlos por un canal que les garantiza el anonimato”, dice Martín Ghirardotti, uno de los fundadores de Resguarda, firma que recibe las denuncias por teléfono, Internet, carta o e-mail y las procesa para que en 24 horas estén sobre el escritorio del comité receptor de los clientes.

Ghirardotti empezó a delinear el proyecto en 2001 con Christian Urreli, ambos empleados del estudio tributario Lisicki, Litvin & Asociados. “Queríamos agregar algo novedoso al estudio y vimos que las líneas de denuncia empezaban a pisar fuerte en Europa y en Estados Unidos. Era una tendencia en desarrollo que tenía que llegar en algún momento a la región”, señaló Ghirardotti, y agregó: “Entonces, durante un seminario, armamos el plan de negocios y nos presentamos en un concurso en Estados Unidos, que nos sirvió para recibir asesoramiento y algunas claves para introducir un negocio novedoso en el país.”

El paso siguiente fue la presentación del proyecto a los socios del estudio, que se sumaron como inversores en la creación de la sociedad, que demandó un capital inicial de US$ 100.000. El dinero se usó para establecer las líneas y comunicaciones y armar un espacio propio dentro del estudio con el cual comparten servicios, entre ellos, el de secretarias.

“Empezar fue difícil. El servicio no era conocido y estuvimos bonificándolo a clientes del estudio durante todo 2002. En esa época la situación local era dura y nadie parecía dispuesto a pagar”, reconoció Ghirardotti.

Pero el escenario se iluminó para Resguarda después de los escándalos financieros de Enron y Worldcom, que derivaron en la sanción de la ley Sarbanes-Oxley. “La ley obliga a todas las empresas de Estados Unidos y a sus unidades internacionales a tener canales de denuncia. De golpe, esas corporaciones salieron a buscar proveedores y nosotros estuvimos listos para brindar el servicio”, explicó Ghirardotti.

El primer cliente fue Metrogas y luego la lista fue ampliándose con firmas como Toyota, Megatone, Vittal, Hotel Panamericano e Impsa. Este año, Resguarda facturará $ 1,2 millones.

Cómo funciona
El servicio consiste en un canal de denuncias anónimo que se sostiene sobre diversas plataformas: una línea gratuita 0-800, e-mail , fax, correo tradicional, entrevistas personales o en Internet a través de la página de Resguarda. “La gente puede denunciar por el sistema que le dé más tranquilidad. Internet y la línea de teléfono nos permiten volver a comunicarnos con el denunciante, siempre en forma anónima, para pedirle más detalles u otra información en caso de necesitarla”, dijo Urreli.

“Después de que ingresa el caso, se verifica la integridad de la información básica y, en menos de 24 horas, se le presenta el informe al cliente, quien decide qué medidas tomar. En promedio, la cantidad anual de denuncias recibidas varía entre un 2 y un 10% del total de la dotación de empleados”, añadió.

Este año, los socios buscarán afianzarse en el exterior. Según señalaron, hoy tienen clientes en Brasil, y la idea es buscar socios en ese país, Chile y México. En los últimos meses, la empresa registró un alza en el nivel de denuncias sobre maltrato laboral, que fueron vinculadas con el mal clima de trabajo que provocó la crisis.

“Nos llegan muchas de ésas, pero las insólitas y clásicas siguen llegando. Tuvimos el caso de un empleado que se llevó un freezer y un equipo de audio para una fiesta y después los devolvió. Después otro que usaba la camioneta de la empresa, con el logo, para levantar travestis. Hay de todo”, concluyó Ghirardotti.

Fuente | La Nación