Los chicos necesitan límites, los grandes también

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Por Lic. Nerina I. Diaz Carballo

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Pareciera una frase pedagógica pero no lo es. Se trata del pedido y propuesta por parte de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) de una regulación a la instalación de grandes superficies comerciales.

¿Qué sucede cuando frente a la presencia máxima de puntos de venta en una zona determinada se suman una o más unidades del mismo segmento de mercado ? Su saturación. Un paulatino e incesante cierre de bocas de expendio. El conflicto de la subsistencia para los pequeños y medianos comerciantes. Finalmente, los telegramas de despido.

¿Y si se trata de cadenas que imponen la comercialización concentrada? Las condiciones se tornan mucho más leoninas ya que las grandes superficies se constituyen en formadoras de precios. No se puede competir. Bajan las persianas. Aumenta el desempleo y por ende, se ven afectadas las economías familiares. Y faltaba: se pierden las esencias tradicionales y el trato directo con el cliente.

En otros países se pueden recorrer espacios comerciales en los que se conservan su historia e identidad . Aquí eso es una falencia. A medida que las grandes superficies avanzan la posibilidad se aleja aún más.

En la provincia
El punto de equilibrio para la limitación deviene de tomar en cuenta el índice poblacional donde se instalará el nuevo establecimiento y la superficie relevante existente. En Santa Fe, según la ley 12069, se establece un rango de 1.200 m2 cubiertos para la consideración como gran superficie, y se expresa en su artículo 3 que “ninguna cadena o firma comercial puede superar el 30 % de la totalidad de la superficie máxima cubierta en un mismo municipio ni tampoco controlar más de ese porcentaje del mercado en un rubro determinado”, sin embargo hasta la reciente derogación de su artículo 31 le daba discreción a los municipios para limitarlo, lo cual desencadenaba en la instalación en radios urbanos cercanos.

En cuanto al otorgamiento del Certificado de Factibilidad necesario para abrir las puertas ha sido suspendido hasta tanto se resuelva nacionalmente. En ese nivel el vacío es total.

Por un ley nacional
La Comisión Nacional de Intercámaras a través de la CAME – que reúne a las federaciones de todo el país, entre ellas la Asociación Empresaria de Rosario (AER) – no sólo reclamó sino que presentó un anteproyecto de ley que límite la cuestión ya que , según afirmaron, “la apertura indiscriminada de grandes superficies comerciales genera efectos negativos más profundos que las supuestas ventajas”.

La pérdida de empleos es una de las mayores consecuencias. Al respecto, Osvaldo Cornide, Pte. de la CAME, fue preciso: “Por cada 600 personas que puede emplear un hipermercado, 2.500 pierden su trabajo”. Concretamente, según un reciente trabajo del Ministerio de Prod. de la Pcia. de Bs. As., en el partido de San Martín, la apertura de dos hipermercados provocó que desaparecieran el 30% de los comercios de la zona, con lo cual se perdieron 8000 puestos de trabajo contra 1300 que se incorporaron.

Por su parte, Elías Soso , Pte. de la AER, agregó: “Se trata de que las inversiones cuantiosas se apliquen a los rubros que verdaderamente el país necesita, y no al sector comercial que está totalmente abastecido. Por eso, debemos elaborar un plan detallado para que los capitales extranjeros sepan en que segmentos invertir y tengan un negocio rentable”.

La propuesta está hecha. El debate inserto. La solución está en los límites, y en esta instancia en las voluntades legislativas.

En la próxima
La expansión de La Salada y la instalación emblemática de heladerías cordobesas en Rosario, ejemplos claros del mismo problema: la falta de regulación y control.