Los tejidos artesanales del norte del país llegan a Palermo

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Fernando Bach y Pablo Mendivil son de los que creen que para armar algo, primero es mejor saber hacerlo. Por eso, a fines de 2006, empezaron a hacer cursos con tejido en telar, teñido con leña y arte textil andino. ¿El objetivo? Poner en marcha Elementos Argentinos, una empresa que creó un canal de comercialización para tejedores del norte argentino, y que apuesta a la variedad y al buen precio.

El dúo se acercó al mundo de las tejedoras durante un viaje a Tucumán. “Conocimos una comunidad de tejedoras catamarqueñas, que nos contaron que su problema era la comercialización. Vendían en enero, febrero y en Semana Santa, y después… nada”, recordó Bach, que anteriormente había puesto sus estudios de comunicación al servicio del gerenciamiento de hoteles en los Estados Unidos.

“Con Pablo les propusimos mover esa mercadería en Buenos Aires con otros amigos. Cuando volvimos, las vendimos rápido y caímos en la cuenta de que había una demanda interesante”, agregó.

Inmediatamente, los amigos empezaron a estudiar el arte del hilado y fueron a buscar tejedores en las provincias. Para financiar el emprendimiento, vendieron el auto de Bach y reunieron así 15.000 pesos.

“Usamos la plata para construir el circuito y también para abrir un showroom en Palermo, en 2007, que hoy es nuestro local”, detalló Bach, de 40 años, que puso a relucir sus habilidades de relacionista público para promover el proyecto.
Acuerdo base

Mendivil, de 34 años, se concentró en los procesos productivos, luego de haberse desempeñado como productor general del canal Film & Arts. Entre los dos construyeron una red de 80 artesanos ubicados en seis provincias. Los socios delinearon una empresa sobre la base de acuerdos con sus tejedores. “Nuestro compromiso es dotarlos de un canal de ventas, que incluye también ferias, y vender al mejor precio posible para que sus productos roten a lo largo del año. A cambio, les pedimos que no hagan trabajar a los niños de las familias y que no utilicen telas sintéticas”, destacó Bach.

Según precisó, la empresa se maneja con lanas naturales de oveja y llama, que son teñidas con técnicas ancestrales, como la leña, para elaborar desde aguayos y muebles de monte hasta alfombras. En algunos casos, los elabora una persona que se hace cargo del esquilado, el hilado y el tejido. En otros, las comunidades y las familias se dividen las tareas.

“Todo es muy artesanal y no tenemos intermediarios, con lo cual podemos ofrecer un producto más económico que otras empresas del rubro. Además, tenemos una oferta más amplia”, señaló Bach. Ese rasgo artesanal es hoy un desafío para los socios, que, tras facturar 200.000 pesos el año pasado, quieren ahora escalar el proyecto.

“Tenemos piezas que pueden tardar hasta un mes en hacerse, con lo cual es difícil comprometer producción en forma rápida para responder a los pedidos que nos llegan desde el exterior”, sostuvo Bach, que ya envió varios artículos a Nueva York, Milán, Londres y San Pablo.

“Nos llamaron desde Shanghai, y la verdad es que no nos daba la estructura para enviarles lo que pedían. Tenemos previsto incorporar personal y fortalecer la red de tejedores para ver si podemos armar grandes despachos”, agregó.

Por otro lado, anticipó que este año la empresa promoverá el tejido de alfombras a pedido de los clientes. Estos podrán elegir los colores y el diseño. Según Bach, “los clientes de Elementos Argentinos son, ante todo, personas que buscan la historia detrás del producto. Quieren saber de la familia que lo hizo y las viejas técnicas”, concluyó el emprendedor.

Fuente | La Nación