Milkaut vende el 54% de su capital accionario

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Primero fue Sancor, que estuvo a punto a pasar a manos de George Soros en el 2005. Pero la entrada en escena del presidente venezolano Hugo Chávez derivó en un convenio de compra de leche larga vida que le aseguró a los socios argentinos el control de la firma.

Luego le tocó a La Serenísima que, tras coquetear con capitales brasileños, recién este año logró reestructurar su deuda para, de esa forma, pagar más adelante pasivos por u$s218 millones.

Ahora, y en un movimiento que viene a completar el mal momento que han exhibido los tres gigantes de la industria láctea argentina en los últimos años, Milkaut acaba de colocar el cartelito de “Se vende” al frente de sus instalaciones en Franck, provincia de Santa Fe.

Según confirmaron a iProfesional.com fuentes de la compañía, la decisión de vender la empresa responde, en principio, a la necesidad de suprimir la deuda de u$s55 millones que Milkaut mantiene desde 1995 con la Corporación Financiera Internacional (IFC).

El descenso en los márgenes de rentabilidad que evidencia el sector, sumado a factores externos al mercado, como es el caso del clima, son otros de los argumentos que habrían empujado a la firma a poner en marcha este nuevo proceso.

A fin de concretar este paso, la cooperativa Asociación Unión Tamberos (AUT) procederá a desprenderse de su participación del 54% en el capital de la compañía. Para ello, la entidad cerró trato con un grupo de analistas que tendrán a su cargo el análisis de las ofertas que lleguen, en el término de un mes.

“La cooperativa inició un proceso para ver si ubica interesados en adquirir su parte accionaria. Ya está indagando a potenciales compradores, y la idea es completar el proceso de venta y traspaso de acciones de aquí a mayo”, precisó Federico Eberhardt, gerente general de Milkaut.

“Es importante destacar que acá se está concretando un proceso serio y a través de especialistas. Aclaro esto porque se están diciendo muchas cosas. Entre ellas, que hay políticos que podrían adquirir parte de la empresa, aunque descarto completamente esa posibilidad”, añadió.

Con estas palabras, Eberhardt salió al cruce de las versiones que nombran al diputado nacional Agustín Rossi y a su hermano Alejandro entre los interesados en desembarcar en Milkaut. “Hay quien quiere hacer de esta operatoria un tema político, para luego aprovechar la situación con fines poco claros”, disparó.

De acuerdo a fuentes periodísticas santafesinas, los tamberos que entregan su producción a la láctea de Franck están siendo informados por las autoridades de la firma, en reuniones zonales, sobre la situación que atraviesa la industria como paso previo a la asamblea general en la que tendrán que decidir ellos mismos a quién le venden la empresa.

“Razones como el clima y también el descenso a nivel ventas y los contratiempos comerciales, nos obligan a este camino. También está la deuda, que obliga a pensar qué es mejor: si seguir pagándola de a poco o directamente permitir la entrada de un capital pujante y fuerte para asegurar el rendimiento de la marca”, señaló Eberhardt.

Otro rumbo
El ejecutivo aseguró que la venta de la participación mayoritaria de AUT se inscribe también dentro de la decisión de Milkaut de reorientar su actividad comercial. “Como cooperativa, interesa más estar cerca del productor y no tanto desempeñar el rol industrial. Esa parte quedaría a cargo de quien adquiera las acciones”, dijo.

En esa dirección, la canadiense Agropur aparece como uno de los primeros nombres que podrían pasar a controlar a la compañía. De hecho, en febrero pasado directivos de la láctea argentina mantuvieron contacto con ejecutivos de la cooperativa norteamericana para avanzar con la operación de venta.

Detrás de ese candidato se alinea el grupo Vicentín, con peso en el segmento alimenticio. Otras que estarían interesadas en comprar la parte mayoritaria del capital de la marca son Pampa Cheese –controlada por la cadena de supermercados La Anónima–, el grupo Dreyfus, y un grupo de empresarios ajenos a la actividad láctea.

Con más de 1.250 empleados, Milkaut se ubica en el pelotón de arriba de las principales comercializadoras de productos lácteos de la Argentina.

“Contamos con una participación de mercado del 5%, en un escenario en el que Sancor y La Serenísima no superan el 25% de presencia, sumando ambas marcas. Se trabaja para incrementar ese nivel”, sostuvo Eberhardt.

Milkaut, considerada unas de las lácteas más grandes de la Argentina, nació como cooperativa y hoy es internacional. El 54% del capital de la firma está en manos de la Asociación Tamberos Unidos (AUT), que sigue manejando el directorio, mientras que el grupo francés Bongrain tiene el 40 por ciento.

Los franceses se focalizaron más en el gerenciamiento fabril, mientras que los tamberos siguieron marcando la política comercial y de abastecimiento. También controlan el directorio.

La compañía procesa alrededor de 500.000 litros diarios de leche en polvo. Pero su capacidad de procesamiento es mayor si se suman sus plantas de La Rioja, Colonia Nueva, y San Luis. Milkaut produce leche, leche en polvo, lactosa, quesos, yogures, crema, concentrados, mantecas, flan y postres.

Sus principales clientes fuera del país son Estados Unidos, Brasil, Croacia, México, Chile, Nigeria, Argelia, Rusia, Uruguay, Paraguay y Venezuela. Y desde hace unos meses apuesta a consolidarse en mercados no tradicionales como Senegal, Arabia Saudita, Costa de Marfil, Egipto, Canadá, Holanda, El Salvador, e Italia.

Caída libre
Consultado respecto del complicado contexto que vive la firma santafesina, Manuel Ocampo, gerente de la Asociación de Productores de Leche, remarcó “la situación de desmanejo que vive el sector lechero argentino”.

“La situación de Milkaut no hace más que evidenciar lo que venían padeciendo otros grandes del segmento. La falta de políticas que alienten al sector y a sus productores es lo que golpea a las empresas y provoca el cierre de los tambos”, comentó.

“Todo eso deriva en situaciones como la actual, en donde tenemos que prepararnos para otro año negativo en cuanto a producción. Este año la Argentina ya sufrió una caída en la producción del 30% en el primer trimestre. Habrá que modificar muchas cosas para que no se pierdan más mercados externos”, disparó Ocampo.

Según datos de la Asociación de Productores de Leche, desde 2004 a esta parte se cerraron a lo largo de la Argentina algo más de 5.000 establecimientos. Y en la actualidad sólo se mantienen activos alrededor de 11.000. La respuesta a tanto achique de un sector que supo ser orgullo de la industria nacional, mantiene una relación directa con la baja rentabilidad que afecta al segmento desde hace casi seis años.

Fuente | iProfesional