Muebles con diseño moderno y materiales de la Patagonia

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Muebles que combinan diseño contemporáneo con materiales de la Patagonia. Esa es la propuesta de El Catango, la empresa que Patricio Machado fundó después de la crisis y que obtuvo el segundo puesto en el concurso de emprendedores BiD Challenge International Finalist Week, organizada por la ONG holandesa Business in Development Network.

El premio de 5000 euros llegó después de “muchos años de pelearla y creer en la idea de que las cosas se podían hacer bien”. Cuando se le pregunta a Machado por los problemas que tuvo que enfrentar para armar el proyecto, ríe y responde:

“Me pasó de todo. Me quedé sin plata, sin carpinteros, sin materiales… En una oportunidad, tuve que hacer todo solo y me llamaron desde un restaurante diciéndome que las sillas que les había mandado se rompían y se caía la gente mientras comía.”

El diseñador produce los muebles en San Martín de los Andes, ciudad a la que se mudó exclusivamente para empezar de cero, después de no encontrar nuevas oportunidades en el Buenos Aires post crisis. Las empresas, según relata, habían reducido sus presupuestos de publicidad y por entonces él se dedicaba a diseñar puntos de venta para firmas como Procter & Gamble.

“Yo estaba un poco cansado de la ciudad también. Nací en Neuquén y fui a estudiar en la Capital Federal, y después de todo el problema económico y la seguidilla de presidentes, vi que no me hacía feliz la calidad de vida que estaba teniendo”, recordó.

Pasaje al Sur
En ese momento, tomó la decisión de armar las valijas y reunir los ahorros que tenía para volver empezar. Eligió el Sur, porque reconoció que en la costa había menos actividad y que pronto el turismo haría resurgir los negocios en la Patagonia.

“Quería desarrollar algo con mis conocimientos de armado de un producto y estrategias de marketing. Vi que el tema chocolates estaba explotado, y después de hacer una rápida investigación de mercado pude ver que no había desarrollo mobiliario”, explicó Machado.

“Todo era muy básico y no había identidad del lugar, salvo el típico tronco rústico. Entonces -prosiguió- se me ocurrió combinar el diseño contemporáneo, de líneas limpias, con la identidad del lugar. Busqué fusionar telares mapuches o maderas autóctonas con otro diseño.”

Con el emprendimiento pensado y las valijas desarmadas, Machado empezó a explorar sus posibilidades. Tenía escasos ahorros, entonces alquiló una casa y se puso a diseñar. Acercó los primeros prototipos a las carpinterías del lugar y elaboró algunos muebles, la mayoría con madera de lenga.

Acto seguido, puso nuevamente en jaque sus ahorros y volvió a Buenos Aires para exponer en la Feria Puro Diseño. Tuvo la fortuna de seducir a un comprador, que al pagar por todos los muebles le dio el dinero suficiente para que él regresara a su ciudad.

“Con lo que gané, me compré el pasaje de vuelta. En la feria, hice varios contactos y me llevé un par de pedidos, pero cuando intenté levantar la producción, todos empezaron a construir en San Martín y los carpinteros estaban tapados de trabajo”, contó, y agregó: “Sabía que necesitaba una espalda económica, así que incorporé la venta de puertas y ventanas típicas y pude sobrevivir con un local a la calle. Después vinieron órdenes de compra de lugares como Alparamis, y en 2006 tuve la fuerza suficiente para volver de lleno a la propuesta original.” En 2007, Machado incorporó como socio al estudio de arquitectura Rossi Filiberti, en el que trabaja su esposa, Estefanía.

Negocio armado
“El estudio hizo un aporte de 50.000 pesos, y con más recursos humanos empezaron a multiplicarse los pedidos. Después vino el concurso y hoy puedo decir que la firma está sólida, y con un plan de negocios bien armado”, resumió.

La nueva estructura de El Catango crece al 30% anual y factura 30.000 pesos mensuales. “No estamos con una megaganancia, pero superamos los obstáculos y ahora podemos crecer”, concluyó Machado.

Fuente | La Nación