Pese al crecimiento de la economía, ya son 700 mil los jóvenes “Ni-Ni” en la Argentina

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Cuando se es jóven y no se tiene demasiada experiencia, insertarse en el mercado laboral puede ser un verdadero desafío.

Tal es así que hoy en la Argentina hay unos 700.000 jóvenes de entre 15 y 24 años que no estudian ni trabajan (Ni-Ni), según un informe difundido este miércoles por la Sociedad de Estudios Laborales (SEL).

Esta cifra implica 150.000 más que el nivel registrado a la salida de la crisis en 2003. Y, tal como explicó el documento, “prácticamente la totalidad de este aumento se produjo a partir del segundo semestre de 2007”.

En este marco, desde SEL señalaron que la situación laboral de la juventud es un “problema creciente” desde mediados de los años ’90.

Y agregaron que los Ni-Ni “constituyen un caso extremo de exclusión, y probablemente como consecuencia de ello, una base principal de la violencia urbana”.

La consultora dirigida por Ernesto Kritz destacó que “lo llamativo y preocupante” es que esta situación se da pese “al crecimiento de la economía, la mejora en el mercado de trabajo y el significativo esfuerzo en el presupuesto educativo”.

“La proporción de jóvenes de 15-24 años en esta situación no ha cesado de crecer. En 2003, era de algo menos de 8% y ahora es de casi 10%”, alertó.

Además, el especialista remarcó que el problema “es especialmente serio en los sectores de menores ingresos”.

Según puntualizó, entre el 25% más pobre de la población, la proporción de jóvenes Ni-Ni es del 15%, lo que representa un incremento de casi 4 puntos respecto de 2003. “También aquí el salto ocurrió en el segundo semestre de 2007”, subrayó.

En este marco, la consultora apuntó que es “difícil explicar” el crecimiento de los jóvenes en situación de exclusión extrema.

No obstante, evaluó que “posiblemente tiene que ver con su bajo capital humano”, dado que la mayoría son desertores tempranos del sistema educativo, lo cual “les dificulta competir en el mercado laboral”.

También consideró que, en un escenario de más corto plazo, puede estar vinculado “con el aumento de las disparidades salariales, ya no sólo entre los empleos de buena calidad y los empleos informales a los que con ese déficit competitivo quedan casi siempre restringidos, sino con las alternativas de ingresos fuera del mercado, incluyendo a veces las no legales”.

Fuente | iProfesional