Tejidos exclusivos para mujeres profesionales que siguen la moda

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Gabriel Nimes se mueve entre proveedores, fabricantes y diseñadores textiles como pez en el agua. Conoce el ambiente desde los 12 años, cuando empezó a embalar ropa para la empresa mayorista de su padre. Mientras cursaba la carrera de contador, se animó a abrir su primer local de indumentaria femenina y viajó hasta 14 veces en un año a Nueva York en busca de las mejores prendas.

En 2003, se decidió a poner su propia marca, Attitude, que ya tiene cuatro locales propios, fabrica con los industriales que producen para Roberto Cavalli o Versace y factura 500.000 pesos por mes.

“Este negocio hay que sentirlo, sino no aguantás. Nosotros fijamos una meta: llegar a la mujer de 30 a 50 años, de un nivel social alto, profesional y que reconoce a las grandes marcas”, dice el contador, sentado en su oficina, a escasos metros del showroom en el que cuelga toda la colección de la temporada invernal.

En uno de sus tantos viajes, Nimes, de 36 años, se hizo amigo de un textil iraní que ya había ingresado en el mercado chino. Decidió asociarse para poder producir en el gigante asiático y traer tejidos que no se fabrican en el país por falta de maquinaria.

“Hice varias importaciones, hasta que mi amigo cerró su compañía y quedé solo. Ahí empecé a buscar proveedores buenos, la misma gente que les produce a Cavalli, a Adolfo Domínguez o a Versace. Una vez que consolidé la relación pude avanzar”, relata el empresario, que convocó a su amiga Diana Pignataro, diseñadora textil, para desarrollar Attitude.

El dúo alquiló una oficina y definió la oferta inicial de la marca: los tejidos de alta gama que no se fabrican en la Argentina. Los viajes a China se multiplicaron y tanto Pignataro como Nimes se acostumbraron a las jornadas de trabajo con los industriales chinos, que, con sus departamentos de tendencias, los ayudaron a armar las colecciones con anticipación.

Diseño argentino
A doce meses de arrancar con la importación para Attitude, los socios se sintieron fuertes para producir en el país y armaron su colección de Prê- ? -Porter con talleres locales.

“Nosotros nos encargamos de hacer los cortes y las muestras. La primera temporada la presentamos en Buenos Aires Moda y fue un éxito. Al año siguiente, cambiamos: hicimos desfiles exclusivos en el hotel Faena y también conseguimos varios clientes”, recordó Pignataro, que a los 18 años se metió en el negocio de la ropa. Hoy, con 38, está a cargo del diseño y del área de ventas de la compañía.

“Teníamos muy armado el portfolio de tejidos y vimos que nuestras clientas querían completar todo el conjunto. De ahí surgió la idea de la línea nacional. Nosotros pensamos en una mujer profesional, que sigue la moda y sabe distinguir las marcas de alta gama y las que fijan tendencias”, sostuvo Pignataro.

Para ella, lo más difícil del proyecto es manejar los tiempos de las importaciones, porque “hay muchas trabas impositivas, a veces te demoran la mercadería y hay que encontrar la forma de cumplir con las entregas”.

“Yo fui un par de veces a China, pero el experto es Gabriel. Allá son muy cerrados y hay que trabajar para ganar la confianza de los fabricantes. Una vez que les comprás, la relación cambia”, dijo la diseñadora, que conoce las ventajas de trabajar en forma independiente y en relación de dependencia.

Nimes acondicionó los locales que tenía para su nueva marca y hoy cuenta con cuatro. Las prendas también están presentes en otras tiendas con firmas exclusivas.

“Queremos cuidar la marca y nos metemos en locales en donde no hay demasiada variedad, para que no se pierda”, comentó el emprendedor.

Attitude está produciendo la colección del verano 2009 y en sus percheros cuelgan hoy prendas invernales, que fusionan colores otoñales con cueros y pieles. Hay sacos, camisas, remeras, pantalones y suéteres que las clientas pueden usar para ir a la oficina o para salir a la noche.

“Tenemos una línea especial con talles grandes, que es muy demandada en las provincias. Siempre tratamos de responder a todas las exigencias del cliente”, detalló Pignataro.

Llegar a Manhattan
Actualmente, la compañía exporta a Paraguay, Chile, España y en breve llegará a las cadenas de los Estados Unidos.

“Estamos a poco de terminar con las negociaciones para llegar a las cadenas de Saks Fifth Avenue y Bloomingdales, en Nueva York. También vamos a abrir un show room allá, en Manhattan. Ya tenemos el lugar: el cruce de la 38 y la avenida 7. La idea es llevar una colección más simple, sin muchos accesorios”, anticipó Nimes, que ahora luchará para vencer lo que considera el obstáculo más complicado: “Para mí, lo más difícil es mantenerse. Uno puede crecer muy rápido, pero hay que sostener la penetración y la presencia en los locales. Por eso vamos a ir adelante con Attitude en Nueva York y vamos a trabajar para tener más locales propios. Todavía no hay aperturas definidas, pero van a llegar”, concluyó.

Fuente | La Nación