Una guía para no fallar a la hora de elegir un restaurante

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Guía Oleo nació como un hobby de amigos que querían compartir sus conocimientos de la gastronomía porteña, y en pocos años se convirtió en la principal guía virtual de restaurantes, que logró la transición al papel y hoy busca transformarse en una red social.

Detrás del proyecto están Guy Nevo, de 44 años, y Esteban Brenman, de 34, dos amigos que desde 1999 encaran emprendimientos juntos y están acostumbrados a “evangelizar” mercados vírgenes. Son los creadores de Decidir.com, la primera compañía que se dedicó a proveer de informes crediticios online cuando Internet daba sus primeros pasos, y la vendieron el año pasado a Veraz.

En 2002 quisieron aprovechar la diferencia del tipo de cambio y encontraron un nicho en el mercado norteamericano para ofrecer desarrollo de software y páginas web para empresas de marketing online . Así nació Dos Monos, la firma que les permitió financiar -con una facturación anual de US$ 1,5 millones- el nacimiento de la Guía Oleo.

“Estábamos hartos de leer las guías tradicionales y críticas en las que siempre aparecían los mismos restaurantes. Entonces, creamos un espacio virtual para comentar con nuestros amigos los lugares que íbamos conociendo. El sitio lo armé en un fin de semana”, recordó Brenman.

“Al principio, éramos pocos, y de golpe empezó a sumarse gente para poner los puntajes. Cuando nos quisimos dar cuenta, había exigencias por parte de los visitantes y ahí nos paramos frente a dos posibilidades: o frenábamos todo o nos poníamos a hacer algo serio y grande”, agregó Nevo.

La segunda alternativa fue la elegida, y el dúo contrató fotógrafos para ir a los restaurantes, que, al principio, se resistían. En realidad, aún hoy tienen sus reticencias, según los socios, que advierten: “Estar en la guía es peligroso porque no es un folleto del lugar. Es un espacio en donde la gente cuenta sus experiencias y califica el lugar. Se arma un promedio y nada se esconde”.

Para asegurarse de la honestidad intelectual de los usuarios, que hoy suman 700.000, los socios armaron un esquema de historial con verificación de identidad y permanente control por parte del sistema operativo, que se retroalimenta también de las advertencias de los propios foristas.

Cuidado de la información
“Aunque parezca mentira, los restaurantes quieren falsear la información. Claro que nos damos cuenta de cuando en dos horas aparecen 20 comentarios de una misma cocina”, dicen los emprendedores, que tienen en sus archivos hasta historias de amor entre comensales y mozos.

En 2007, los socios se animaron a imprimir la guía en papel con el objetivo de llamar la atención de los auspiciantes y darles una herramienta más a sus seguidores. Se imprimieron 9000 ejemplares y al año siguiente llegaron los interesados en aparecer en el portal de la guía, que hoy contiene 3000 restaurantes.

“Sumamos avisos de tarjetas de crédito y bodegas, y nada de restaurantes”, destacó Nevo, y agregó: “También empezamos a armar propuestas de productos recomendados. Les mandamos a los usuarios un listado con vinos y alimentos; les decimos los que nos parecen buenos y les damos la posibilidad de comprarlos. Además, lanzamos la Visa Oleo, con descuentos para los clientes del Standard Bank.”

La empresa, que facturó 400.000 pesos en 2008, buscará escalar la cifra a $ 900.000 este año. Para ello, ya cuenta con un auspicio del gobierno de la ciudad y se prepara para replicar el modelo de negocios en Barcelona y en Ciudad de México. “Ahora queremos salir más todavía del modelo de ranking acartonado. Por eso, vamos a darle un giro de red social al sitio. Cada usuario podrá tener su perfil y se van a armar grupos de referencia”, concluyó Brenman.

Fuente | La Nación