Una vuelta de tuerca al negocio de las jugueterías didácticas

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¿Puede subsistir una juguetería sin Barbie, Mickey y la Play Station? La respuesta es afirmativa, y un ejemplo es Mundo Dinámico. “En nuestras jugueterías no existen los personajes ni la electrónica. Impulsamos el retorno de los juguetes didácticos y artesanales”, dice Ariel Kapustiansky, uno de sus dueños.

Como en un viaje al pasado, en los estantes de Mundo Dinámico se mezclan coloridos trenes de madera con yoyós, panderetas y los tradicionales Playmobil. “Vendemos juegos que nosotros teníamos cuando éramos chicos, de una cultura que se había perdido. No podemos y no queremos competir con las grandes jugueterías”, sostiene Kapustiansky.

Para los más grandes, hay juegos que estimulan la imaginación para diseñar carteras, aviones y álbumes de fotos. También hay rompecabezas para todas las edades y algunos luminosos para armar en la oscuridad en familia. Kapustiansky y su mujer, Milca Besimsky, compraron Mundo Dinámico en 2005 junto a otros dos socios: Gastón Tumene y Pablo Biglione. “Cada uno tiene su profesión y ésta es la segunda actividad. Yo soy contadora, y venir acá es un placer porque la gente viene contenta a comprar regalos”, cuenta Besimsky.

Con una inversión inicial de 40.000 dólares, los socios se hicieron cargo de un local en el barrio de Las Cañitas y de otro en Palermo. Un año después abrieron una tercera sucursal en Belgrano. Al año y medio de su ingreso en el mercado ya habían recuperado la inversión inicial.

Mundo Dinámico espera haber cerrado 2008 con una facturación que podría rondar los 550.000 pesos, lo que significa un incremento del 25 por ciento respecto del año anterior. Con miras a 2009, Kapustiansky pronostica: “Creo que va a ser un año de oportunidades ante la crisis. Tenemos la idea de expandirnos y abrir un nuevo local en la Capital Federal o en la zona norte del conurbano”.

La posibilidad de que los chicos jueguen en los locales es uno de los sellos distintivos de la firma, según sus dueños. “Los chicos tienen que jugar y nosotros damos lugar a eso. No somos sólo una vidriera”, destaca Kapustiansky.
Capacitación

Además, los empleados reciben capacitación de los proveedores para conocer mejor lo que venden. Besimsky cuenta que cuando se hicieron cargo de las jugueterías agregaron productos de bajo costo y acordaron con cada proveedor la fabricación de algún juguete exclusivo, como la línea de muñecos Mundo Amigos, caracterizados según las distintas nacionalidades. Están el jamaiquino, la brasileña, la japonesa, el esquimal, y cada uno tiene un documento con información de su país.

La relación con los proveedores es uno de los pilares en los que trabajó Mundo Dinámico para poder crecer y ampliarse. Por tratarse en su mayoría de pequeños artesanos, surgieron dificultades al principio para la reposición o para pedir grandes cantidades. “Hubo un momento en que los proveedores nos trabaron. Tuvimos que hacer convenios para generar compromisos y muchos artesanos crecieron a la par nuestra”, cuenta Kapustiansky. La madera es uno de los materiales que más abundan en esta juguetería. “Hay mucha madera, porque es lo más cálido, pero la prioridad es estimular lo artístico”, explica Kapustiansky.

La atención personalizada es, para sus dueños, una de las fortalezas de la firma. “Nuestros clientes vienen a buscar asesoramiento de acuerdo con las edades de los niños. No le enchufamos nada a nadie”, sostiene Besimsky. El perfil de compradores es variado. Entre los clientes habituales figuran padres, abuelos, guarderías y pediatras en busca de entretenimiento para sus salas de espera. Además, tienen juegos para niños con capacidades especiales, como un dominó con relieve para chicos ciegos.

Fuente | La Nación