En la Asociación Empresaria de Rosario (AER) más de 300 representantes del sector productivo, empresarial, sindical y académico participaron este jueves de “Argentina Produce: Diálogo que Construye”, una jornada organizada por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la Confederación General del Trabajo (CGT), la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) y Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) que dejó un fuerte mensaje institucional: frente al deterioro de la actividad industrial, la pérdida de empleo, la baja del consumo y la ausencia de espacios para el consenso es necesario recuperar el diálogo para construir una agenda de desarrollo a largo plazo.
Las expresiones durante el encuentro dejaron en evidencia el escenario complejo al que se enfrentan las pymes, el comercio, la industria y los trabajadores.
Ricardo Diab, presidente de CAME y AER, definió la situación actual como “muy difícil” para todos los sectores convocantes.Respecto de la industria señaló: “No nos da lo mismo como comercio la venta de productos nacionales o importados, porque cada fábrica que cierra son pérdidas de empleo y cada trabajador que se queda sin ingresos, es a la vez la pérdida de un consumidor para nosotros”. Además, destacó a los trabajadores: “La mayoría de las empresas que representamos no tiene más de 10 trabajadores, y cada uno de ellos no es un número, porque los consideramos parte fundamental de nuestra existencia. Por eso hoy quienes los representan están con nosotros en búsqueda de una solución a un problema que nos aqueja a todos”. Luego agregó: “Si hoy estamos todos acá expresando las mismas dificultades es porque algo no está funcionando. No estamos en contra de nadie, estamos a favor de lo que representamos: en nuestro caso las pymes”.

Por su parte, el secretario general de la CGT, Jorge Sola remarcó que empresarios y trabajadores representan intereses diferentes, pero comparten un mismo objetivo: “generar más y mejor riqueza para la Argentina”, y consideró indispensable construir un proyecto productivo que surja del consenso entre quienes invierten, producen, generan empleo y aquellos que trabajan. En ese sentido, cuestionó la falta de una estrategia orientada al desarrollo industrial y advirtió que el país perdió más de 300.000 puestos de trabajo formales y más de 30.000 pequeñas y medianas empresas desde diciembre de 2023. “No vemos un proyecto hacia la industria ni hacia el comercio. Hay una oportunidad para corregir ese rumbo y quienes estamos acá somos actores importantes para construir una política productiva”, expresó.

El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, aseguró: “Cuando decimos Argentina Produce, es el lugar al que queremos ir; lo pensamos con todos los sectores abrazando a la industria, el comercio, el agro, la ciencia y tecnología. No hay que excluir a nadie y todos debemos trabajar con conjunto en el desarrollo de que tipo de Argentina queremos, que sea con todos”. En ese sentido, enfatizó: “El desarrollo de Vaca Muerta debe llegar a todo el país, y es un desafío para todo el sector productivo nacional, tal como es la expansión y la evolución de la agroindustria. La industria no es el problema de Argentina, es parte de la solución”.

Por su parte, Javier Martín afirmó que el país enfrenta “grandes oportunidades, pero también enormes desafíos. Argentina tiene posibilidades de resolver una restricción histórica gracias al gas, el petróleo, la minería y el agro, pero con eso no alcanza para cincuenta millones de argentinos. Necesitamos un proyecto productivo que incorpore ciencia, tecnología y trabajo calificado”, afirmó. Además, advirtió que el segundo semestre será “muy complicado” para la industria y expresó su preocupación por la falta de políticas orientadas a reactivar la capacidad productiva y el mercado interno. Si bien valoró los avances en materia de estabilidad macroeconómica e inflación, sostuvo que “no estamos viendo políticas que promuevan un incremento de la capacidad productiva”.

Los paneles

La jornada incluyó dos paneles técnicos. El primero estuvo a cargo de Mario Oporto, quien abordó los desafíos de la formación profesional frente a los cambios tecnológicos y la necesidad de fortalecer la articulación entre el sistema educativo y el mundo del trabajo, entendiendo que la innovación debe traducirse en más empleo calificado y mejores oportunidades de desarrollo.

Posteriormente, el economista Fernando Grasso presentó un análisis sobre el escenario macroeconómico y la agenda impositiva, donde sostuvo que el crecimiento económico no puede descansar exclusivamente sobre el desarrollo de los sectores vinculados a los recursos naturales, sino que requiere una estrategia integral capaz de fortalecer al conjunto del entramado industrial argentino. Además, analizó el impacto que la estructura tributaria, los costos productivos, las dificultades para acceder al financiamiento y la ausencia de políticas industriales tienen sobre la competitividad de las empresas, particularmente de las pequeñas y medianas industrias.

El panel de cierre reunió a Del Re, Diab, Sola y Martin, quienes coincidieron en que el deterioro productivo exige recuperar ámbitos institucionales capaces de construir acuerdos de largo plazo para recuperar la competitividad, promover la inversión y fortalecer el empleo formal. Con políticas que bajen los costos que afectan a las empresas, promuevan el desarrollo tecnológico y consoliden un esquema que vuelva a colocar a la industria, las pequeñas y medianas empresas y el trabajo como ejes estratégicos del desarrollo argentino.